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maldad,
engaño, error.
Rosario
vespertino.
Temas:
- Os he
preparado por mucho tiempo, vosotros seréis guiados por Mi Sabiduría,
por la Luz del Espíritu Santo, por el Amor del Padre, para que el que
viene a engañaros no os pueda afectar.
- Tendréis
la Fuerza que tuvieron Mis primeros discípulos y los subsecuentes y, os
vuelvo a repetir, no dudéis, Mis pequeños, que vuestro Hermano no
solamente está entre vosotros, está en vosotros.
- Mi
Iglesia padecerá junto con vosotros lo que Yo padecí en Mi Cuerpo.
- :
OfrecedMe nuevamente al Padre, dadLe a Él toda Mi Vida, todas Mis
Acciones, todos Mis Pensamientos, Mis Oraciones, Mis Sacrificios, cada
segundo de Mi Vida, dádseLo a Nuestro Padre, para que Él tenga
Misericordia sobre vosotros.
- ¡Oh!
humanidad, que os hacéis ciegos y sordos a los llamados de vuestro Dios,
¿qué necesitáis para responder al llamado Divino y, sobre todo, para que
os podáis proteger contra las fuerzas de satanás?
Mensaje de
Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen a J. V.
Primer
Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Os he preparado por mucho tiempo, vosotros seréis guiados por Mi
Sabiduría, por la Luz del Espíritu Santo, por el Amor del Padre, para que el
que viene a engañaros no os pueda afectar.
Hijitos Míos, Soy vuestro Hermano Jesucristo y Me duele mucho el ver lo que
está padeciendo Mi Iglesia.
Mis
pequeños, os di un gran regalo que está entre vosotros, en el mundo, Mi
Presencia Viva con vosotros, Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Presencia, Mi Madre, el
Cielo entero en la Iglesia. Los templos, si vosotros los vierais,
resplandecen entre la negrura que satanás ha diseminado por toda la Tierra. Debierais
llegar a los templos como islas de salvación, donde llegarais verdaderamente
a llenaros de Mi Gracia, de Mi Amor, para nuevamente salir al mundo y seguir
atacando la maldad de satanás, que se ha posesionado de una gran cantidad de
almas y, porque no acuden a Mí, porque no vienen a verMe, fácilmente son
presas de satanás.
Mis
pequeños, ciertamente satanás también se ha introducido dentro de Mi Misma
Iglesia, ya no brilla lo que debiera brillar, ya no se obtiene de ella el
Alimento Santo que vosotros debierais tomar, pero la Fe de vosotros es la que
sigue manteniendo ése brillo, porque vosotros también sois Iglesia. Mientras
haya un alma que esté Conmigo, seguiréis recibiendo Mis Bendiciones en Mis
Templos por vuestra Fe y porque Me buscáis, Mis pequeños, porque sabéis que
Yo Soy Fuente de Sabiduría, Fuente de Gracias, Fuente de Amor, Fuente de
Perdón, y de esto ya no os acordáis ni os acercaros a Mí, manteniendo vuestra
alma llena de pecado y de maldad.
Si os
acercarais a Mí, aunque fuera quince minutos diarios, en algún Templo, a
solas Conmigo, pidiendo perdón por vuestras faltas y la de vuestros hermanos,
¡oh!, Mis pequeños, cuánto se lograría, cuánto lograríais cada uno de
vosotros por el bien de innumerables almas, por su salvación y para que se
diera la Luz que debe eliminar las tinieblas en las que ahora estáis
rodeados.
Mis
pequeños, debéis mantener ésa Luz en vosotros mismos y debéis transmitirla
con la Fe que tenéis, porque Me buscáis y sabéis que cuando Me buscáis
realmente, Yo Me dejo alcanzar, pero hay tantos hermanos vuestros que ya no
tienen ésa Fe, o no sienten necesitarMe.
¡Cuánta
frialdad hay en tantos corazones!, la maldad que antes os rodeaba,
ahora se ha introducido en innumerables corazones. La oración la habéis hecho
a un lado y ésta puede producir grandes milagros en corazones ya
trastornados, obscurecidos y maltratados por el pecado. No os apartéis, Mis
pequeños, de la oración, de los Sacramentos. Sed Luz en estos tiempos de
tinieblas, os lo he pedido tanto, ahora que en éstos momentos más lo
necesitaréis, porque será el golpe final de satanás, su presencia entre
vosotros, presencia satánica, haciéndose pasar por Mí, vuestro Dios, vuestro
Salvador.
Deberéis
tener mucho cuidado, Mis pequeños, la obscuridad, la maldad, querrá volverse
luz y muchos le seguirán.
Os he
preparado por mucho tiempo, vosotros seréis guiados por Mi Sabiduría, por la
Luz del Espíritu Santo, por el Amor del Padre, para que el que viene a
engañaros no os pueda afectar y vosotros podáis ayudar, con vuestra
predicación, a que vuelvan por el buen camino. Ciertamente será una tarea
difícil, porque seréis rechazados, porque será tanta la fuerza de éste ser
malvado, que atraerá a las masas, que vosotros no sabréis qué hacer.
Por eso os
repito, es el golpe final del poder de satanás y su fuerza es tremenda contra
vosotros, pero no contra Mí y si Yo estoy en vosotros, no os preocupéis.
Momentos
difíciles tendrá la humanidad, especialmente aquellos que se han separado de
Mí, de Mis Enseñanzas, de Mi Ejemplo y de Mi Amor.
Acudid en
todo momento a Mí, Mis pequeños, porque vuestra fuerza es nula prácticamente,
ante el poder de satanás. Solamente con Mi Fuerza podréis vencerle y a ayudar
también a hermanos vuestros a que encuentren el buen camino, que encuentren la
Luz que los salvará.
Os
Bendigo, Mis pequeños y ésta Bendición que ahora les doy, os servirá para
éstos momentos difíciles, para la gran purificación y para quitarle el poder
a satanás.
(Lenguas…)
Mi Amor os purifique, os santifique y os proteja de todo mal, Mis pequeños,
así sea (Lenguas…).
Segundo
Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Tendréis la Fuerza que tuvieron Mis primeros discípulos y los
subsecuentes y, os vuelvo a repetir, no dudéis, Mis pequeños, que vuestro Hermano
no solamente está entre vosotros, está en vosotros.
Pronto, hijitos Míos, de donde debiera brotar Sabiduría, Amor y Enseñanzas,
saldrá todo lo contrario, maldad, engaño, error.
Mis
pequeños, debéis pedir, de todo corazón, la Sabiduría Santa en vosotros, el
Discernimiento que os ayude a no caer en el error y una Fe absoluta, para que
no os dejéis llevar por los engaños de satanás.
Es una
prueba fuerte, Mis pequeños, como la que tuvieron que pasar Mis primeros
discípulos, cuando vieron que su Mesías, su Salvador, era crucificado y
moría. Me estaban viendo morir, cuando tanto les había dicho que Yo era Vida,
que los defendería, que estaría siempre con ellos.
Ciertamente
el hombre duda mucho, le falta Fe, Fe absoluta y por eso les decía que al
menos tuvieran Fe del tamaño de una semilla de mostaza. Con esto les quería
decir, que cuando menos tuvieran un poquito de Fe, pero Fe absoluta. Dudaron
en Mi Crucifixión, corrieron cuando vieron que moría su Maestro, dudaban aún
de Mi Resurrección. Tres años junto con su Dios y dudaron.
Vosotros
también dudáis, Mis pequeños, pero os daré también Mi Santo Espíritu, para
que reforcéis todo lo que habéis aprendido, todo lo que habéis transmitido,
todo lo que tenéis en vuestro corazón. Habéis perseverado y os daré grandes
regalos, Mis pequeños, porque habéis estado Conmigo en los momentos difíciles
y estaréis todavía en los más difíciles que vendrán, pero Mis regalos,
especialmente la Luz de Mi Santo Espíritu, os iluminará para que no caigáis
en los errores de satanás. Tendréis la Fuerza que tuvieron Mis primeros
discípulos y los subsecuentes y, os vuelvo a repetir, no dudéis, Mis
pequeños, que vuestro Hermano no solamente está entre vosotros, está en vosotros.
Gracias, Mis pequeños.
Tercer
Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: Mi Iglesia padecerá junto con vosotros lo que Yo padecí en Mi Cuerpo.
Hijitos Míos, la Santa Iglesia es Mi Presencia Viva entre vosotros, en ella
tenéis Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Divinidad, Ella Me está representando en
estos momentos de la humanidad. Mi Iglesia padecerá junto con vosotros lo que
Yo padecí en Mi Cuerpo.
Mis
pequeños, en estos momentos estáis viendo la traición y vendrá la muerte.
Algunos, ciertamente, se alegrarán con la muerte de la Iglesia, sentirán que
son libres, que ya no hay Leyes ni Mandamientos que los estén presionando o
les estén coartando su libertad, como lo sienten ellos. Para los que estáis
Conmigo, será llanto y desolación, y quisierais estar al pie de la Cruz, como
en aquél tiempo, cuando morí por vosotros. Se dividirá la humanidad entre los
que están Conmigo y los que Me atacan.
Será un
tiempo difícil para los que Me aman, porque serán muchos más los que Me
odian, pero no os traigo solamente malas noticias, porque después viene Mi
Resurrección en Mi Iglesia, viene lo bello, viene el regalo para los que son
fieles, para los que Me aman, para los que no se quieren separar de Mí.
Hace
tiempo, cuando empezaron éstos Mensajes, prácticamente trece años, os dije
que no os fijarais en los acontecimientos de la purificación, que éstos se
tenían que dar, sino que os fijarais y pusierais toda vuestra esperanza, en
el regalo tan grande que os voy a dar después y ahí es donde quiero que
estéis vosotros, los que Me amáis, en ésa Esperanza de la Resurrección, en
ésa Nueva Vida que os voy a dar a todos vosotros, los que perseverasteis, los
que Me buscasteis, los que quisisteis estar Conmigo a pesar de los ataques de
vuestros hermanos. Será un tiempo bellísimo, será un tiempo santísimo, os
acordaréis remotamente de la tribulación que pasasteis y ni siquiera os
importará, porque será tan bello lo que os daré, que ése regalo os hará
olvidar, prácticamente, todo lo que tuvisteis que pasar para llegar a ése
momento tan grande y bello que ahora os estoy adelantando.
Luz
bellísima, Paz total, Amor, os envolverá. Conviviréis como verdaderos
hermanos, como lo que realmente sois, con el Amor fraterno que se vive en el
Reino de los Cielos.
No os
imagináis, Mis pequeños, tantas bellezas y, por eso, os pido que os
mantengáis en ésa Esperanza, que es un regalo real que os voy a otorgar,
vosotros, el resto fiel, vosotros, los que estaréis envueltos en Mi Amor.
Os amo,
Mis pequeños, manteneos Conmigo, sed los Cristos que daréis ejemplo, en éstos
tiempos, a las generaciones actuales y a las futuras.
Gracias, Mis pequeños.
Cuarto
Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo.
Sobre: OfrecedMe nuevamente al Padre, dadLe a Él toda Mi Vida, todas Mis
Acciones, todos Mis Pensamientos, Mis Oraciones, Mis Sacrificios, cada
segundo de Mi Vida, dádseLo a Nuestro Padre, para que Él tenga Misericordia
sobre vosotros.
Hijitos Míos, con todo lo que os he explicado y enseñado, quiero que os
volváis almas de oración, como Yo, vuestro Hermano Jesucristo lo fui y lo
sigo siendo. Sed almas de oración, de oración profunda, de oración salvadora,
de oración de intercesión, de oración de agradecimiento, de oración de vida.
Mis
pequeños, lo que necesito de vosotros es vuestra disponibilidad para que se
derrame Mi Santo Espíritu sobre vosotros y Él os vaya llevando por ésos
caminos de oración y, sobre todo, para que pidáis por las necesidades más
apremiantes que vosotros posiblemente ni conozcáis.
Veis lo
que se puede ver con vuestros ojos, pero no veis lo que está en el corazón
del hombre, que es lo que Yo veía y sigo viendo Mis pequeños, y por eso os
pido que pidáis ésa Gracia de poder orar por los corazones abatidos, los
corazones llenos de maldad, los corazones pecaminosos, los corazones que no
tienen Virtud, que no la transmiten, que no la viven.
Ciertamente
vosotros podéis aparentar actuar en el Bien, pero vuestro corazón puede estar
con el mismo satanás, el enemigo. Y a eso Me refiero, Mis pequeños, a que
oréis de corazón a corazón, que vuestro corazón vaya al corazón de todos
vuestros hermanos que están alrededor del mundo y que muchos de ellos,
necesitados, muy necesitados de oración están.
Satanás
engaña a las almas, las aprisiona, las llena de cadenas y vuestra oración
puede hacer grandes milagros hacia éstas almas que no ven ninguna salida a
ésa prisión en la que están y al estar acechadas por satanás, lo único que
producen, es maldad.
Os he
dicho, Mis pequeños, que Mi Sangre Preciosa, Mi Amor, Mi Donación, pueden
hacer grandes Milagros en vuestros hermanos que tanto Me necesitan, no
desperdiciéis las armas espirituales que tenéis para protegeros contra
satanás.
La oración
sencilla, la más sencilla que salga de vuestro corazón, que Yo ejemplificaba
como la de los niños, es la que llega directamente a Mi Corazón. Y esas
oraciones sencillas, no rebuscadas, son las que prefiero, Mis pequeños.
Vosotros estáis viendo la necesidad de vuestros hermanos y aún vuestra propia
necesidad y lo único que quiero escuchar de vosotros es simplemente una
palabra, “ayúdame”. Cuando estáis en gran necesidad no escogéis palabras
rebuscadas, escogéis lo primero que sale de vuestro corazón y eso es lo que
Yo recojo, Mis pequeños y eso es lo que Yo necesito en estos tiempos, el
“ayúdame" y, sobre todo, el “ayúdanos”, porque en ése momento se está
dando la Caridad en vuestro corazón, ya no os estáis viendo solamente a
vosotros mismos, estáis viendo por vuestros hermanos.
Mucho amor
necesitáis, Mis pequeños, pedídMelo, que es el Amor con el que Yo Me nutrí
para salvaros, el Amor del Padre, ofreciéndoLo y ofreciéndoMe por vuestra
salvación. OfrecedMe pues vuestro amor y Mi Amor por vuestra salvación y la
de los vuestros. OfrecedMe nuevamente al Padre, dadLe a Él toda Mi Vida,
todas Mis Acciones, todos Mis Pensamientos, Mis Oraciones, Mis Sacrificios,
cada segundo de Mi Vida, dádseLo a Nuestro Padre, para que Él tenga
Misericordia sobre vosotros. Entregaos también vosotros mismos, entregad
vuestra pequeñez, vuestra nada, pero unida a Mis Potencias Divinas y así
lograréis, Mis pequeños, un cambio grande en la humanidad.
Recordad
que un alma donada totalmente a Mi Voluntad, puede lograr grandes Milagros y
grandes cambios para toda la humanidad y aún para el Universo entero. Sed,
Mis pequeños, de ésas almas que se donen totalmente a Mí, vuestro Dios, para
que Yo os pueda ofrecer al Padre y podáis ser instrumentos de grandes
bendiciones sobre vuestros hermanos.
Gracias, Mis pequeños.
Quinto
Misterio, Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: ¡Oh! humanidad, que os hacéis ciegos y sordos a los llamados de vuestro
Dios, ¿qué necesitáis para responder al llamado Divino y, sobre todo, para
que os podáis proteger contra las fuerzas de satanás?
Hijitos Míos, Soy la Madre de Nuestro Dios y Soy también vuestra Madre, Mis
pequeños. Toda la humanidad debiera estar en el rebaño de Mi Hijo.
Habéis
tenido la Vida de Mi Hijo para aprender a vivirla. Fuisteis llamados y pocos
han sido escogidos y eso Me duele, Mis pequeños porque, como Madre, os
quisiera tener a todos bajo Mi Manto. Se os ofrece Vida, se os ofrece protección,
se os ofrece un Reino bello después de la Purificación y muchos ni se
inmutan.
Cuánto
dolor Me causáis, Mis pequeños, los que no confiáis en las Palabras y en el
Amor de Mi Hijo.
Mi
Corazón, ciertamente está atravesado también por una espada, Mi Corazón es el
Amor de Mi Hijo, pero ésta espada, es vuestro desprecio, es el dolor que Le
causáis, es el abandono en el que Lo tenéis. ¿Qué necesitáis, Mis pequeños,
para que vuestro corazón se vuelva hacia el Bien? Se os ha hablado con Amor,
se os ha hablado con el Ejemplo Vivo de Mi Hijo y no queréis entender.
Ciertamente
éstos son tiempos de la gran lucha entre la Mujer y la serpiente, o sea, de
Mi Presencia contra las fuerzas de satanás.
Os sigo
protegiendo a todos, porque así Me lo encomendó Mi Hijo, pero no os queréis
mantener en el redil y volvéis al mundo y volvéis a la maldad. ¿Por qué no
entendéis, Mis pequeños?
Nosotros
Nos estamos dando cuenta de cómo satanás os quiere destrozar. Así como los
padres al ver en los hijos su posible futuro, porque han seguido una línea de
vida en el mal, y que necesariamente terminarán en el mal, Nosotros, al estar
viendo los planes de satanás contra vosotros, de muchas formas os queremos
alertar, pero vosotros no respondéis.
¡Oh!
humanidad, que os hacéis ciegos y sordos a los llamados de vuestro Dios, ¿qué
necesitáis para responder al llamado Divino y, sobre todo, para que os podáis
proteger contra las fuerzas de satanás?
Ciertamente
del Cielo seguiréis recibiendo cuidados y protección, pero si vosotros
mismos, en vuestro libre albedrío, os salís de la Gracia que se os está
administrando, sufriréis los embates de satanás.
Imaginad
que estáis bajo un torrencial, una lluvia tremenda, pero hay un paraguas que
os está manteniendo secos y protegidos de ése torrencial. Esa es la Gracia de
Nuestro Dios, os protege contra las fuerzas de satanás, contra sus envidias,
contra su maldad, contra su coraje, porque vosotros preferís la Luz a sus
tinieblas. Ahora, si vosotros, en vuestro libre albedrio, os salís de ésa
protección que os da el paraguas, la lluvia os empapará. La Gracia está ahí,
dispuesta a protegeros en todo momento, pero si vosotros mismos la negáis, la
despreciáis, nada podemos hacer Nosotros. Se os está dando gratuitamente la
protección, y el Amor de Nuestro Dios es gratuito y si no lo queréis tomar,
os empaparéis de la maldad de satanás que os rodea. A cualquier lado que
vayáis, todo está contaminado por la maldad de satanás.
Mis
pequeños, Soy vuestra Madre y os cuidaré hasta donde vosotros Me permitáis y
aún cuando vosotros os salgáis de ésa protección, oraré intensamente a
Nuestro Dios para que volváis. Soy vuestra Madre, os amo y os quiero en el
rebaño de Mi Hijo. Recapacitad, Mis pequeños, los que os estáis alejando de
Sus Gracias y Bendiciones. No es Nuestro Dios el que os va a condenar,
vosotros tomasteis caminos equivocados, fue vuestro libre albedrío el que
escogió salirse de Su Protección.
Gracias, Mis pequeños.
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