miércoles, 14 de marzo de 2012

MENSAJE A LUZ DE MARIA


MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA
25 DE MARZO DEL 2012


Amados hijos:

EN LA FRATERNIDAD DE MI PUEBLO, RECÓJANSE EN ORACIÓN.

Amados Míos, han sido advertidos de instantes graves para el hombre y una vez más los menciono. Estos son esos instantes en los que del  fondo de la Tierra emerge el fuego devastando con fuerza de lugar en lugar.

El firmamento se tornará rojo presagiando al hombre el ir y venir de constantes acontecimientos, las aguas aumentan su caudal y al mar le es oportuno abrazar la tierra. La humanidad despreciará a los hombres santos.
 
Hijos, cuanto han atesorado en la mente y en el corazón  con el deseo de imitar a los santos, no lo guarden, devélenlo dentro de ustedes en el interior, inicien un cambio radical ya.

MIS HIJOS DEBEN MANTENER LA CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DE ESE CAMBIO INTERIOR ¡YA!

La Creación reafirma su Sí hacia Mi Voluntad y en este acto, el hombre ha quedado solo y por ende desprotegido de esa unicidad que guarda toda la Creación.

LLEGARÁ EL TIEMPO - ESTÁ ESCRITO - EN QUE LA HUMANIDAD PADECERÁ  COMO NUNCA ANTES.

Amados hijos,  el sol les hará temblar.

Oren por Lisboa.
Oren por Italia.
Oren por Chile, padecerá, padecerá.
Oren por Méjico, llorará.

La Naturaleza grita al hombre su devenir. La Creación no sólo no reconoce al hombre, le extraña y le ama porque Ella es criatura Mía. El Cosmos es Mi criatura, como lo es lo contenido en él. La Naturaleza mira al hombre con amor y con dolor. Únanse con un solo sentimiento en Mi Amor.
 
LES URJO AL AMOR DIVINO, UN SOLO SENTIMIENTO DE BIEN ES LLAMA QUE HACE ARDER MI CORAZÓN.

Su Jesús.
 
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
 
 

COMENTARIO DEL INSTRUMENTO
AL MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
25 DE MARZO DEL 2012
 
 
Hermanos (as):
 
Meditemos en el Libro de la Sabiduría:
 
Nos hemos hartado de los senderos del mal y la perdición,
hemos atravesado desiertos sin caminos,
¡pero no hemos conocido el camino del Señor!
 ¿De qué nos sirvió nuestra arrogancia?
¿De qué nos valió jactarnos de las riquezas?
Todo eso se desvaneció como una sombra,
como una noticia fugaz;
 como una nave que surca el mar agitado,
sin que pueda descubrirse la huella de su paso
ni la estela de su quilla entre las olas.”
(Sab. 5, 7-10)



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