domingo, 1 de agosto de 2010

EXPLICACIÓN DEL APOCALIPSIS

APOCALIPSIS


MENSAJES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN AL PADRE GOBBI

AÑO 1989


CONTENIDOS

Jesús viene.

Permaneced con Jesús en la Cruz

En el sepulcro nuevo

En espera de su glorioso retorno

Las dos alas de la gran águila

El enorme Dragón rojo

La bestia semejante a una pantera

La bestia semejante a un cordero

El número de la bestia: 666

Poseed el testimonio de Jesús

Aquí debe mostrarse la constancia de los santos

La marca en la frente y en la mano

Grande es mi dolor

El Ángel del primer flagelo

La nueva Jerusalén

Una corona de doce estrellas

El tiempo se ha cumplido

Abrid vuestros corazones


JESÚS VIENE

Hijos predilectos, hoy es vuestra Pascua.
Vividla en intimidad de vida con Jesús, vuestro Hermano, que os ha asociado personalmente al ejercicio de su Sumo y Eterno Sacerdocio.
¿Vivís en el amor hacia Él?
¡Cuánto os ha amado Jesús!
–“Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.
–“He deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer”.
¡Cuánto os ama Jesús!
Aún sigue renovando cada día el don de ésta su última Cena, de su Sacrificio cumplido en el Calvario.
Vosotros sois parte importante de este su designio de Amor.
Hoy os encontráis reunidos en torno a vuestros Obispos, para renovar las promesas que hicisteis en el momento de la Ordenación Sacerdotal.
Renovadlas con alegría y con confianza.
Renovadlas con amor en señal de profunda gratitud hacia Aquél que os ha elegido.
Cada día Jesús viene por medio de vosotros, sus Sacerdotes e hijos de mi maternal predilección.
Jesús viene por medio de vuestra palabra, que repite las palabras de su Evangelio de salvación en toda lengua y a todos los hombres:
“Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”.
Jesús viene por medio de vuestra acción Sacerdotal, que se ejercita en llevar a todos a Él, vuestro Redentor y Salvador.
“Quien creyere y fuere bautizado será salvo”.
Jesús viene por medio del Sacrificio Eucarístico, que renueva aquél llevado a cabo por Él en el Calvario, para lavar, también hoy, con su Sangre Divina, todo el pecado y el mal del mundo.
“Hace esto en memoria Mía”.
Jesús viene por medio del Sacramento de la Reconciliación, que retorna a todos los pecadores a la Casa de su Amor Misericordioso.
“A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados”.
Jesús viene por medio de los Sacramentos, de los cuales vosotros sois los Ministros; y de vuestra persona que debe reflejar la Luz de su perenne presencia.
“Yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos”.
En este vuestro día del Jueves Santo, Yo pido a cada uno de vosotros que deis a todos la alegría de su Divina Presencia entre vosotros.
Entonces, en la inmensa tiniebla que aún lo envuelve todo, vosotros ilumináis la tierra con la Luz de Jesucristo, que hoy sigue viniendo por medio de vosotros.”



24 DE MARZO DE 1989, VIERNES SANTO

PERMANECED EN LA CRUZ

“Estoy aquí, con el Apóstol Juan que os representa a todos, hijos míos predilectos, bajo la Cruz sobre la cual mi Hijo Jesús está viviendo las horas sangrientas de su atroz agonía.
Cada gemido de su dolor traspasa, como espada mi alma dolorida.
Cada gota de su padecer es recogida en el cáliz abierto de mi Corazón Inmaculado.
Estoy aquí, buscando un poco de amor y de compasión que ofrecer para aliviar la gran sed de Jesús que agoniza.
Yo pido un poco de amor, pero en torno a nosotros sólo hay maldad inhumana, odio profundo, gritos y blasfemias que brotan de los corazones y de los labios de aquellos que asisten a su ejecución.
Y, entre ellos, hay un grito que penetra mi corazón, lo hiere y lo hace sangrar con indecible dolor.
“Baja de la Cruz. Si eres el Hijo de Dios sálvate a Ti mismo. Desciende de la Cruz y entonces sí creeremos en Ti”.
Pero si, precisamente para subir a esta Cruz, mi Hijo ha nacido, ha crecido y ha vivido: para convertirse en el dócil cordero que manso es conducido al matadero.
Él es el verdadero Cordero de Dios que quita todos los pecados del mundo.
Yo, con mi presencia de Madre, hoy, debo ayudarlo a permanecer sobre la Cruz, para que el Querer del Padre se cumpla y vosotros podáis ser redimidos y salvados por Él.
Permanece, oh Hijo Mío, sobre la Cruz: estoy aquí para ayudarte a extenderte sobre tu patíbulo, a sufrir, a morir.
Permanece, oh Hijo Mío, sobre la Cruz: sólo así nos salvas; solo así, atraes a todo el mundo a ti.
Para esto has descendido del seno del Padre a Mi seno virginal de Madre.
Para esto, durante nueve meses te he llevado en mi seno y te he dado carne y sangre, para tu nacimiento humano.
Para esto, has nacido de Mí en Belén y has crecido, como todo hombre, a través del ritmo de tu desarrollo humano.
Para esto, te has abierto como una flor, durante tu infancia y te has formado en el vigor de tu adolescencia.
Para esto, has llevado el peso del trabajo diario en la pobre casa de Nazaret, has estado asistido todos los días por Mí, tu tierna Madre, con la ayuda preciosa de tu padre legal, José.
Para esto has transcurrido los tres años fatigosos de tu vida pública anunciando el Evangelio de la Salvación, curando a los enfermos, perdonando a los pecadores, abriendo las puertas del Reino a los pobres, a los pequeños, a los humildes y a los oprimidos.
Para esto, has sufrido el juicio y la condena del tribunal religioso, convalidada por Pilato, que te ha entregado a la Cruz.
Estás ahí, hoy, extendido sobre el trono de tu gloria, preparado por el Padre Celestial para Ti, su Hijo Unigénito, dulce y divino Cordero que quita todo el pecado del mundo, el mal, el odio, la impureza y la muerte.
Cruz preciosa y fecunda, que llevas entre tus brazos al Salvador del mundo.
Madero dulce y saludable, en el que está suspendido el precio de nuestro rescate.
Cruz bendita y santificada por la Víctima Pascual, que hoy sobre ti se inmola en el único Sacrificio que salva y redime a todos.
Hijos predilectos, en este día de Viernes Santo, permitidme que os repita también a vosotros: Permaneced con Jesús en la Cruz.
No cedáis a las engañosas tentaciones de mi Adversario, a las fáciles seducciones del mundo, a las voces de aquellos que también hoy os repiten: “¡Bajad de la Cruz!”.
¡No! También vosotros, como Jesús, debéis comprender el Designio Divino de vuestro personal ofrecimiento sacerdotal.
También vosotros decid Sí al Querer del Padre y abríos a las palabras de oración y de perdón.
Porque hoy, también vosotros como Jesús, debéis ser inmolados por la salvación del mundo.”



25 DE MARZO DE 1989 SÁBADO SANTO

EN EL SEPULCRO NUEVO

En el sepulcro nuevo hoy reposa el Cuerpo de mi Hijo Jesús en el sueño de la muerte.
En mi seno virginal, donde el Verbo del Padre descendió después del Sí que di en el momento de la Anunciación, se posa su Espíritu.
Y me siento Madre Dolorida y satisfecha, herida y aplacada, sumergida en un océano de dolor y envuelta en un manto de paz, sacudida por el llanto e imbuida de una interior y divina bienaventuranza.
Ya todo se ha cumplido.
Ahora Yo velo en acto de incesante oración, mientras mi Corazón se abre a la certeza de la resurrección de mi Hijo Jesús; mi mente se ilumina a la luz de su profecía y mi persona está toda proyectada en tensión de la espera de este su glorioso momento.
Es el día de mi maternal soledad.
Es el día de mi inmenso dolor.
Es el día fecundo de mi segura esperanza.
Es el primer día de mi nueva y espiritual maternidad.
Entrad, hijos predilectos, en la cuna de mi Corazón Inmaculado y preparaos también vosotros para el momento de vuestro nuevo nacimiento.
En el sepulcro nuevo, donde yace por este sólo día el Cuerpo sin vida de mi Hijo Jesús, depositad el hombre que en vosotros debe morir.
Depositad el hombre del pecado y del vicio, del odio y del egoísmo, de la avaricia y de la lujuria, de la soberbia y del orgullo, de la discordia y de la incredulidad.
Muera hoy en vosotros todo lo que habéis heredado del primer hombre.
Y salga finalmente a la luz el nuevo hombre que nace en el sepulcro nuevo, donde Cristo ha resucitado en el esplendor glorioso de su divinidad.
El hombre nuevo de la gracia y de la santidad.
El hombre nuevo del amor y de la comunión.
El hombre nuevo de la misericordia y de la pureza.
El hombre nuevo de la humildad y de la caridad.
El hombre nuevo de la docilidad y de la obediencia.
El hombre nuevo de la luz y de la santidad.
El hombre nuevo formado en el sepulcro nuevo y que adquiere vida en el momento gozoso de la Resurrección de Cristo.
Este vuestro nacimiento se realiza en la cuna de mi Corazón Inmaculado, junto a Mí, vuestra tierna Madre, que comienzo así la nueva tarea de mi espiritual y universal maternidad.
Solo este hombre nuevo, que nace en el Misterio Pascual de Cristo, puede abrir de par en par la puerta del sepulcro, en el que hoy yace toda la humanidad ya muerta, para hacerla resucitar a la nueva era de gracia y de santidad, que Cristo Resucitado os ha traído en el momento de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.”


26 DE MARZO DE 1989 PASCUA DE RESURRECCIÓN

EN ESPERA DE SU GLORIOSO RETORNO

Hijos predilectos, vivid la alegría de la Pascua.
Jesucristo flagelado, coronado de espinas, vilipendiado, llevado a la Cruz, crucificado y ajusticiado como un malhechor, ha resucitado.
Con el poder que le viene de la Persona y de la naturaleza divina, ha reclamado de la muerte su naturaleza humana y, en el esplendor de su gloria, ha salido victorioso del sepulcro. Cristo resucitado está vivo en medio de vosotros.
No temáis: Él guía los acontecimientos de la historia humana a la realización del Querer del Padre y de su gran designio de salvación.
Cristo Resucitado está ahora en el Cielo, sentado en su trono de gloria a la derecha del Padre.
A Él están sometidas todas las cosas.
Bajo el escabel de sus pies serán humillados y vencidos todos sus enemigos.
Desde este día la historia humana se abre a la plena glorificación de Cristo Resucitado.
Cristo Resucitado volverá a vosotros sobre las nubes del cielo, en pleno fulgor de su gloria.
Vivid hoy en espera de su glorioso retorno.
No os dejéis desalentar por el momentáneo triunfo del mal y del pecado.
No os entristezca la actual victoria en el mundo del rechazo obstinado de Dios, de la rebelión a su Ley de amor, de una impiedad tan universal.
No permitáis que ni siquiera os asalte la duda o la desconfianza al ver a la Iglesia tan herida y golpeada, insidiada y traicionada.
Que la alegría pascual supere toda humana razón de aprensión y de tristeza.
Cristo resucitado está vivo entre vosotros. Cristo Resucitado marca con su victoria los acontecimientos del mundo y de la historia.
Cristo Resucitado quiere instaurar entre vosotros su Reino, para que sea glorificado por todo el universo creado.
Vivid siempre en la alegría y en una segura esperanza, en espera de su glorioso retorno.”

LAS DOS ALAS DE LA GRAN ÁGUILA

Hijos míos predilectos, hoy me veneráis de un modo especial en el primer sábado de este mes de mayo, que vosotros me dedicáis de forma especial.
Os reunís en Cenáculos de fraternidad y de oración con vuestra Madre Celeste.
¡Cuánto consuelo dais a mi profundo dolor; cuánta alegría proporcionáis a mi Corazón Inmaculado!
Porque, por medio de vosotros que me habéis respondido, la devoción hacia Mí ya está refloreciendo en toda la Iglesia.
De este modo Yo puedo ejercer, en estos vuestros tiempos, el gran poder que me ha sido dado por la Santísima Trinidad, para volver inofensivo el ataque que mi Adversario, el Dragón Rojo, ha desencadenado contra Mí, vomitando de su boca un río de aguas para sumergirme.
El río de aguas está formado por el conjunto de todas las nuevas doctrinas teológicas que han tratado de oscurecer la figura de vuestra Madre Celeste, de negar mis privilegios, de redimensionar la devoción para Conmigo, de ridiculizar a todos mis devotos.
A causa de estos ataques del Dragón, en estos años la piedad hacia Mí ha ido disminuyendo en muchos fieles y, en algunos lugares, ha desaparecido por completo.
Pero han acudido en auxilio de vuestra Madre Celeste las dos alas de la gran águila.
La gran águila es la Palabra de Dios, sobre todo la Palabra contenida en el Evangelio de mi Hijo Jesús.
Entre los cuatro Evangelios, el águila indica el de San Juan, porque él vuela más alto que todos, entra en el corazón mismo de la Santísima Trinidad, afirmando con fuerza la divinidad, la eternidad y la consubstancialidad del Verbo y la divinidad de Jesucristo.
Las dos alas del águila son la palabra de Dios acogida, amada y custodiada con la fe y la palabra de Dios vivida con la Gracia y la Caridad.
Las dos alas de la fe y de la caridad –es decir de la Palabra de Dios acogida y vivida por Mí–, me han permitido volar por encima del río de aguas de todos los ataques dirigidos contra Mí, porque han manifestado al mundo mi verdadera grandeza.
Luego he buscado mi refugio en el desierto.
El desierto en el que he establecido mi morada habitual, está formado por el corazón y el alma de todos aquellos hijos que me acogen, me escuchan, se confían completamente a Mí, se consagran a mi Corazón Inmaculado.
En el desierto en que me encuentro hoy, Yo obro mis más grandes prodigios. Los obro en el corazón y en el alma, es decir, en la vida de todos mis pequeños niños.
Así los conduzco a seguirme por el camino de la fe y de la caridad, haciéndoles acoger, amar y custodiar la Palabra de Dios y ayudándoles a vivirla cada día con coherencia y con valor.
En el silencio y el ocultamiento, es decir en el desierto en que me encuentro, obro fuertemente para que los hijos consagrados a Mí crean hoy en el Evangelio, se dejen guiar sólo por la Sabiduría del Evangelio, sean siempre Evangelio vivido.
He aquí la misión que Yo he preparado para el ejército que me he formado en todas partes del mundo con mi Movimiento Sacerdotal Mariano: dejarse transportar Conmigo sobre las dos alas de la gran águila, es decir, de la fe y de la caridad, acogiendo con amor, en estos vuestros tiempos, y viviendo la sola Palabra de Dios.
Los grandes prodigios que Yo realizo hoy en el desierto en el que me encuentro, son los de transformar completamente la vida de mis pequeños hijos, para que se vuelvan valientes testimonios de fe y luminosos ejemplos de santidad.
De esta manera, en el silencio y en el escondimiento, cada día preparo mi gran victoria sobre el Dragón con el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.”

EL ENORME DRAGÓN ROJO

Hijos predilectos, hoy adoráis e invocáis al Espíritu Santo, que descendió en Pentecostés sobre los Apóstoles y los discípulos, reunidos Conmigo en el Cenáculo de Jerusalén.
Lo seguís invocando en estos vuestros tiempos, con confianza y con perseverancia, reunidos conmigo en los muchos Cenáculos de oración que ya se encuentran difundidos por toda la tierra.
Con mi Movimiento Sacerdotal Mariano invito hoy a todos los hijos de la Iglesia a reunirse en un Cenáculo perenne de oración Conmigo, vuestra Madre Celeste.
Invito a todos los Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Fieles.
Mi Corazón Inmaculado es el lugar de este nuevo, espiritual y universal Cenáculo.
En él debéis entrar con vuestro acto de consagración, que os confía para siempre a Mí, a fin de que Yo pueda unir mi voz a las vuestras en la invocación del Don de un segundo Pentecostés sobre la Iglesia y sobre toda la Humanidad.
Sólo el Espíritu del Señor puede volver a llevar a la humanidad a la perfecta glorificación de Dios.
Sólo el Espíritu del Señor puede renovar la Iglesia con el esplendor de su unidad y de su santidad.
Sólo el Espíritu del Señor puede vencer la potencia y la fuerza victoriosa del enorme Dragón Rojo, que, en este vuestro siglo, se ha desencadenado por doquier, de una manera terrible, para seducir y engañar a toda la humanidad.
El enorme Dragón Rojo es el comunismo ateo que ha difundido por todas partes el error de la negación y del obstinado rechazo de Dios.
El enorme Dragón Rojo es el ateísmo marxista, que se presenta con diez cuernos, es decir con la potencia de sus medios de comunicación, para conducir a la humanidad a desobedecer los diez Mandamientos de Dios, y con siete cabezas, sobre cada una de las cuales hay una diadema, signo de poder y de realeza, las cabezas coronadas indican las Naciones en las que el comunismo ateo se ha establecido y domina con la fuerza de su poder ideológico, político y militar.
La enormidad del Dragón manifiesta claramente la gran extensión de la tierra ocupada por el dominio incontrastado del ateísmo comunista.
Su color es rojo porque usa la guerra y la sangre como instrumentos de sus numerosas conquistas.
El enorme Dragón Rojo en estos años ha logrado conquistar la humanidad con el error del ateísmo teórico o práctico, que ya ha seducido a todas las naciones de la tierra.
De ese modo se ha logrado construir una nueva civilización sin Dios, materialista, egoísta, hedonista, árida y fría, que lleva en sí los gérmenes de la corrupción y de la muerte.
El enorme Dragón Rojo tiene el objetivo diabólico de sustraer toda la humanidad al dominio de Dios, a la glorificación de la Santísima Trinidad, a la plena actuación del Designio del Padre que, por medio del Hijo, la ha creado para su Gloria.
El Señor me ha revestido con su Luz y el Espíritu Santo con su Divina Potencia; así Yo aparezco como un gran signo en el Cielo, Mujer vestida de Sol, porque tengo la misión de sustraer la humanidad al dominio del enorme Dragón Rojo y de reconducir a toda ella a la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.
Por eso me formo el ejército de mis más pequeños hijos, en todas partes del mundo, y les pido a ellos que se consagren a mi Corazón Inmaculado. De ese modo los conduzco a vivir sólo para la Gloria de Dios, por medio de la fe y de la caridad, y los cultivo, Yo misma, celosamente en mi celestial jardín.
Entonces, cada día Yo me presento ante el trono de mi Señor en acto de profunda adoración, abro la puerta de oro de mi Corazón Inmaculado y ofrezco entre mis brazos a todos estos mis pequeños hijos diciendo:
“Santísima y Divina Trinidad, en el momento de Tu universal negación Yo te presento el homenaje de mi maternal reparación, por medio de todos estos mis pequeños, que cada día formo para tu mayor glorificación.”

LA BESTIA SEMEJANTE A UNA PANTERA

Ha llegado el tiempo en el cual mi Corazón Inmaculado debe ser glorificado por la Iglesia y por toda la humanidad.
Porque en estos tiempos de la apostasía, de la purificación y de la gran tribulación, mi Corazón Inmaculado es el único refugio y el camino que os conduce al Dios de la salvación y de la paz.
Sobre todo, mi Corazón Inmaculado se vuelve hoy el signo de mi segura victoria en la gran lucha que se combate entre los seguidores del enorme Dragón Rojo y los seguidores de la Mujer vestida del Sol.
En esta terrible lucha sube del mar, en ayuda del Dragón, una bestia semejante a una pantera.
Si el Dragón Rojo es el ateísmo marxista, la bestia negra es la Masonería.
El Dragón se manifiesta en el vigor de su potencia; la bestia negra, en cambio, obra en la sombra, se esconde, se oculta, para introducirse por este medio en todas partes.
Tiene las garras de oso y la boca de un león, porque obra por doquier con la astucia y con los medios de comunicación social, es decir, con la propaganda.
Las siete cabezas indican las varias logias masónicas que obran en todas partes de una manera solapada y peligrosa.
Esta bestia negra tiene diez cuernos y sobre los cuernos diez diademas, que son signos de dominio y de realeza.
La masonería domina y gobierna en todo el mundo por medio de los diez cuernos.
El cuerno, en el mundo bíblico, siempre ha sido un instrumento de amplificación, un modo de hacer escuchar más fuertemente la propia voz, un importante medio de comunicación.
Por eso Dios ha comunicado a su pueblo su Voluntad por medio de diez cuernos que han hecho conocer su Ley: los diez mandamientos.
Quien los acoge y los observa anda en la vida por el camino de la Divina Voluntad, de la alegría y de la paz.
Quien hace la Voluntad del Padre, acoge la Palabra de su Hijo y participa en la Redención llevada a cabo por Él. Jesús da a las almas la misma vida divina, a través de la Gracia, que Él ha merecido con su Sacrificio realizado en el Calvario.
La Gracia de la Redención es comunicada por medio de los Siete Sacramentos. Con la gracia se insertan en el alma gérmenes de vida sobrenatural que son las virtudes.
Entre ellas las más importantes son las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales: fe, esperanza y caridad; prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Al Sol divino de los siete Dones del Espíritu Santo, estas virtudes germinan, crecen, se desarrollan cada vez más y así conducen a las almas por el camino luminoso del amor y de la santidad.
Objetivo de la bestia negra, es decir, de la masonería, es el de combatir de una manera disimulada, pero tenaz, para impedir a las almas recorrer este camino, indicado por el Padre y por el Hijo e iluminado por los dones del Espíritu.
En efecto, si el Dragón Rojo obra para llevar a toda la humanidad a prescindir de Dios, a la negación de Dios y para ello difunde el error del ateísmo, el objetivo de la masonería no es el de negar a Dios, sino el de blasfemarlo.
La bestia abre la boca para proferir blasfemias contra Dios, para blasfemar su Nombre y su morada, contra todos aquellos que habitan en el Cielo.
La mayor de las blasfemias es la de negar el culto debido sólo a Dios para darlo a las criaturas y al mismo Satanás.
He aquí por qué en estos tiempos, tras la perversa acción de la masonería se difunden por doquier las misas negras y el culto satánico.
Además, la masonería obra, con todos los medios, para impedir que las almas se salven y de este modo quiere volver inútil la Obra de Redención llevada a cabo por Cristo.
Si el Señor ha comunicado su Ley con los diez mandamientos, la masonería difunde por todas partes, con la potencia de sus diez cuernos, una ley que es completamente opuesta a la de Dios.
Al mandamiento del Señor: –“No tendrás otro Dios más que a Mí”– aquélla construye otros falsos ídolos, frente a los cuales hoy muchos se postran en oración.
Al mandamiento: –“No tomarás el nombre de Dios en vano”– aquélla se opone con las blasfemias contra Dios y su Cristo, de muchas maneras engañosas y diabólicas, hasta reducir a una marca comercial indecorosa su Nombre y hacer películas sacrílegas sobre su vida y su divina Persona.
Al mandamiento: –“Santificarás las fiestas”– aquélla transforma el domingo en “week-end”, en el día del deporte, de las competiciones, de los juegos, de las diversiones.
Al mandamiento: –“Honrarás a tu padre y a tu madre”– aquélla contrapone un modelo nuevo de familia sobre la convivencia incluso de homosexuales.
Al mandamiento: –“No matarás”– aquélla ha logrado hacer legitimar en todas partes, el aborto, hacer aceptar la eutanasia, hacer casi desaparecer el respeto debido al valor de la vida humana.
Al mandamiento: –“No cometerás actos impuros”– aquélla justifica, exalta y hace propaganda de toda forma de impureza, hasta llegar a la justificación de los actos contra natura.
Al mandamiento: –“No robarás”– ella obra para que se difundan cada vez más los hurtos, la violencia, los secuestros, las rapiñas.
Al mandamiento: –“No darás falso testimonio ni mentirás”– aquélla obra para que se propague cada vez más la ley del engaño, de la mentira, de la doblez.
Al mandamiento: –“No desearás los bienes ajenos y a la mujer de tu prójimo”– Actúa para corromper lo más profundo de la conciencia, engañando la mente y el corazón del hombre.
De esta manera, las almas son impulsadas por el camino perverso y malo de la desobediencia a la Ley del Señor, son sumergidas en el pecado y así se les impide recibir el Don de la Gracia y de la Vida de Dios.
A las siete virtudes teologales y cardinales, que son el fruto de vivir en Gracia de Dios, la masonería opone la difusión de los siete vicios capitales, que son el fruto de vivir habitualmente en estado de pecado.
A la fe, aquélla opone la soberbia; a la esperanza, la lujuria; a la caridad, la avaricia; a la prudencia, la ira; a la fortaleza, la pereza; a la justicia, la envidia; a la templanza, la gula.
Aquél que llega a ser víctima de los siete vicios capitales es conducido gradualmente a abandonar el culto debido al único Dios, para darlo a falsas divinidades, que son la personificación misma de todos estos vicios. En esto consiste la blasfemia más grande y horrible.
He aquí por qué sobre cada cabeza de la bestia hay escrito un título blasfemo. Cada logia masónica tiene la tarea de hacer adorar una divinidad distinta.
La primera cabeza lleva el título blasfemo de la soberbia, que se opone a la virtud de la fe y conduce a dar culto al dios de la razón humana y del orgullo, de la técnica y del progreso.
La segunda cabeza lleva el título blasfemo de la lujuria, que se opone a la virtud de la esperanza, y lleva a dar culto al dios de la sensualidad y de la impureza.
La tercera cabeza lleva el título blasfemo de la avaricia, que se opone a la virtud de la caridad, y difunde por doquier el culto al dios del dinero.
La cuarta cabeza lleva el título blasfemo de la ira, que se opone a la virtud de la prudencia, y conduce a dar culto al dios de la discordia y de la división.
La quinta cabeza lleva el título blasfemo de la acidia (o pereza espiritual), que se opone a la virtud de la fortaleza, y difunde el culto al ídolo del miedo de la opinión pública y de la explotación del prójimo.
La sexta cabeza lleva el título blasfemo de la envidia, que se opone a la virtud de la justicia, y lleva a dar culto al ídolo de la violencia y de la guerra.
La séptima cabeza lleva el título blasfemo de la gula, que se opone a la virtud de la templanza, y conduce a dar culto al ídolo tan exaltado del hedonismo, del materialismo, del placer.
El objetivo de las logias masónicas, hoy, es el de actuar con gran astucia, para llevar a la humanidad en todas partes a despreciar la santa Ley de Dios, a obrar en abierta oposición a los diez Mandamientos, a sustraer el culto debido al único Dios para darlo a los falsos ídolos, que son exaltados y adorados por un número creciente de hombres: la razón, la carne, el dinero, la discordia, el dominio, la violencia, el placer.
De esta manera las almas son precipitadas en la tenebrosa esclavitud del mal, del vicio y del pecado, y, en el momento de la muerte y del juicio de Dios, en el estanque de fuego eterno que es el infierno.
Ahora comprenderéis por qué, en estos tiempos, mi Corazón Inmaculado se convierte en vuestro refugio y en el camino seguro que os lleva a Dios, frente al terrible e insidioso ataque de la bestia negra, es decir, de la masonería.
En mi Corazón Inmaculado se delinea la táctica usada por vuestra Madre Celeste para contraatacar y vencer la astuta trama usada por la bestia negra.
Es por esto que formo a todos mis hijos en la observancia de los diez Mandamientos de Dios:
A vivir al pie de la letra el Evangelio; a recibir con frecuencia los Sacramentos, especialmente la Penitencia y la Comunión Eucarística, como auxilios necesarios para vivir en Gracia de Dios; para ejercitar de una manera fuerte las virtudes y para andar siempre por el camino del bien, del amor, de la pureza y de la santidad.
De ese modo, me sirvo de vosotros, pequeños hijos que os habéis consagrado a Mí, para desenmascarar todas estas insidias disimuladas que la bestia negra os tiende y, en fin, anular el gran ataque que la masonería hoy, ha desencadenado contra Cristo y su Iglesia. Y al final, sobre todo, con su mayor derrota, aparecerá en todo su esplendor el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.”

LA BESTIA SEMEJANTE A UN CORDERO

Hijos predilectos, hoy recordáis mi segunda aparición, ocurrida en la pobre Cova de Iria en Fátima, el 13 de junio de 1917.
Ya entonces os predije lo que estáis viviendo en estos tiempos.
Os anuncié la gran lucha entre Yo, la Mujer vestida del Sol, y el enorme Dragón Rojo que ha llevado a la humanidad a vivir sin Dios.
Os predije también el astuto y tenebroso trabajo realizado por la Masonería, para alejaros de la observancia de la Ley de Dios y haceros de ese modo víctimas de los pecados y de los vicios.
Sobre todo, como Madre, os he querido advertir de los grandes peligros que hoy amenazan a la Iglesia, a causa de los muchos y diabólicos ataques que se llevan a cabo contra Ella para destruirla.
Para alcanzar este fin, a la bestia negra que sube del mar, acude en ayuda, desde la tierra, una bestia que tiene dos cuernos, semejantes a los de un cordero.
El cordero, en la Sagrada Escritura, siempre ha sido el símbolo del sacrificio. En la noche del Éxodo, es sacrificado un cordero y, con su sangre, son rociados el dintel y las jambas de las casas de los hebreos, para sustraerlos al castigo que, en cambio, alcanza a todos los egipcios.
La Pascua hebrea recuerda este hecho cada año con la inmolación de un cordero, que es sacrificado y consumido.
Sobre el Calvario, Jesucristo se inmola por la redención de la humanidad, se hace Él mismo nuestra Pascua y se convierte en el verdadero Cordero de Dios que quita todos los pecados del mundo.
La bestia tiene en la cabeza dos cuernos semejantes a los del cordero.
Al símbolo del sacrificio está íntimamente unido el del Sacerdocio: los dos cuernos. Un cubrecabeza con dos cuernos llevaba el Sumo sacerdote del Antiguo Testamento.
La Mitra, con dos cuernos, llevan los Obispos de la Iglesia, para indicar la plenitud de su Sacerdocio.
La bestia negra semejante a una pantera indica la Masonería; la bestia con dos cuernos, semejante a un cordero, indica la Masonería infiltrada dentro de la Iglesia, es decir la masonería Eclesiástica, que se ha difundido sobre todo entre los miembros de la Jerarquía.
Esta infiltración masónica dentro de la Iglesia, ya os ha sido predicha por Mí en Fátima, cuando os anuncié que Satanás se introduciría hasta el vértice de la Iglesia.
Si el objetivo de la masonería es el de conducir a las almas a la perdición, llevándolas al culto de falsas divinidades, el fin de la masonería eclesiástica, en cambio, es el de destruir a Cristo y a su Iglesia, construyendo un nuevo ídolo, es decir, un falso Cristo y una falsa Iglesia.

–Jesucristo es el Hijo del Dios Viviente, es el Verbo Encarnado, es Verdadero Dios y Verdadero Hombre, puesto que une en su Persona divina la naturaleza humana y la naturaleza divina.

Jesús, en el Evangelio, ha dado de sí mismo la más completa definición, diciendo ser la Verdad, el Camino y la Vida.
Jesús es la Verdad, porque nos revela al Padre, nos dice su Palabra definitiva, lleva a su perfecto cumplimiento toda la Revelación Divina.
Jesús es la Vida, porque nos da la misma vida divina con la Gracia merecida por Él con la Redención, e instituye los Sacramentos como medios eficaces que comunican la Gracia.
Jesús es el Camino, que conduce al Padre por medio del Evangelio que nos ha dado como camino a recorrer para alcanzar la salvación.
Jesús es Verdad, porque es Él –Palabra viviente– fuente y sello de toda la Revelación Divina.
Entonces la masonería eclesiástica obra para obscurecer su Divina Palabra, por medio de interpretaciones naturales y racionales y, con el pretexto de volverla más comprensiva y aceptada, la vacía de todo contenido sobrenatural.
Así es como se difunden los errores por todas partes dentro de la misma Iglesia Católica.
A causa de la difusión de estos errores, hoy muchos se alejan de la verdadera fe, volviendo realidad la profecía que os ha sido hecha por Mí en Fátima:

–Vendrán tiempos en los que muchos perderán la verdadera fe.

–La pérdida de la fe es apostasía.

La masonería eclesiástica actúa de una manera astuta y diabólica, para conducir a todos a la apostasía.
Jesús es Vida porque da la Gracia.
La masonería eclesiástica tiene como propósito justificar el pecado, presentarlo no ya como un mal, sino como un valor y un bien.
Por lo cual se aconseja realizarlo como un modo de satisfacer las exigencias de la propia naturaleza, destruyendo la raíz de la cual podría nacer el arrepentimiento y se dice que ya no es necesario confesarlo.
Fruto pernicioso de este maldito cáncer, que se ha difundido por toda la Iglesia, es la desaparición, en todas partes, de la confesión individual.
Las almas son llevadas a vivir en el pecado, rechazando el Don de la vida que Jesús nos ha ofrecido.
Jesús es el camino que conduce al Padre por medio del Evangelio.
La masonería eclesiástica favorece la exégesis que dan de él interpretaciones racionalistas y naturales, por medio de la aplicación de los varios géneros literarios, de manera que el mismo queda lacerado en todas sus partes.
Al final se llega a negar la realidad histórica de los milagros y de Su resurrección y se pone en duda la divinidad misma de Jesús y su Misión Salvífica.

–Después de haber destruido al Cristo histórico, la bestia con dos cuernos, semejante a un cordero, trata de destruir al Cristo Místico que es la Iglesia.

La Iglesia instituida por Cristo es una sola: la Santa, Católica, Apostólica, Una, fundada sobre Pedro.
Como Jesús, también la Iglesia fundada por Él, que constituye su Cuerpo Místico, es verdad, vida y camino.

–La Iglesia es verdad porque a Ella sola Jesús ha confiado la custodia, en su integridad, de todo el depósito de la Fe.

Lo ha confiado a la Iglesia Jerárquica, es decir, al Papa y a los Obispos unidos a Él.
La masonería eclesiástica trata de destruir esta realidad con el falso ecumenismo, que lleva a la aceptación de todas las Iglesias cristianas, afirmando que cada una de ellas posee una parte de la verdad.

Cultiva el designio de fundar una Iglesia ecuménica universal formada por la fusión de todas las confesiones cristianas, entre las cuales estaría la Iglesia Católica.

–Las Iglesia es vida porque da la Gracia y Ella sola posee los medios eficaces de la Gracia, que son los siete Sacramentos.

Es vida especialmente porque a Ella sola ha sido dado el poder de generar la Eucaristía, por medio del Sacerdocio Ministerial y Jerárquico.
En la Eucaristía Jesucristo está realmente presente con su Cuerpo Glorioso y su Divinidad.
Entonces la masonería eclesiástica trata de atacar, de muchas maneras engañosas, la piedad eclesial hacia el Sacramento de la Eucaristía.
De ésta, sólo valoriza el aspecto de la Cena, tiende a minimizar su valor sacrificial, trata de negar la presencia personal y real de Jesús en las Hostias Consagradas.
Por esto se han ido suprimiendo gradualmente todos los signos externos que son indicativos de la fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, como las genuflexiones, las horas de adoración pública, la santa costumbre de rodear el tabernáculo con luces y flores.

–La Iglesia es camino porque conduce al Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu Santo, por el camino de la perfecta unidad.

Como el Padre y el Hijo son uno, así debéis ser una sola cosa entre vosotros.
Jesús ha querido que Su Iglesia sea signo e instrumento de la unidad de todo el género humano.
La Iglesia logra estar unida porque ha sido fundada sobre la piedra angular de su unidad: Pedro y el Papa que sucede al carisma de Pedro.
Entonces la masonería eclesiástica trata de destruir el fundamento de la unidad de la Iglesia con el ataque astuto e insidioso contra el Papa.
Ella urde las tramas del disentimiento y de la contestación al Papa; sostiene y premia a aquellos que lo vilipendian y lo desobedecen; propaga las críticas y las oposiciones de Obispos y teólogos.
De esta manera se demuele el fundamento mismo de su unidad y así la Iglesia es cada vez más lacerada y dividida.

–Hijos predilectos, os he invitado a consagraros a mi Corazón Inmaculado y a entrar en este mi refugio maternal, sobre todo para ser preservados y defendidos contra esta terrible insidia.

Por esto en el acto de consagración de mi Movimiento Yo os he solicitado renunciar a toda aspiración a “hacer carrera”.
Así podéis sustraeros a la más peligrosa y fuerte insidia usada por la masonería, para asociar a su secta secreta a tantos hijos míos predilectos.
Os llevo a un gran amor a Jesús Verdad, haciéndoos valientes testimonios de fe; a Jesús Vida, llevándoos a una gran santidad; a Jesús Camino, pidiéndoos ser en la vida sólo Evangelio vivido y anunciado al pie de la letra.
Luego os conduzco a un gran amor a la Iglesia.

–Os hago amar a la Iglesia–verdad, haciéndoos fuertes anunciadores de todas las verdades de la fe católica, mientras os oponéis, con fuerza y coraje a todos los errores.

–Os hago Ministros de la Iglesia–vida, ayudándoos a ser Sacerdotes fieles y santos. Estad siempre disponibles a las necesidades de las almas, prestaos con generosa abnegación al ministerio de la Reconciliación y sed llamas ardientes de amor y de celo hacia Jesús presente en la Eucaristía.

Que en vuestras iglesias se vuelva a tener con frecuencia la hora de pública Adoración y reparación al Santísimo Sacramento del altar.

–Os transformo en testimonio de la Iglesia–camino, y os hago instrumentos preciosos de su unidad. Por esto os he dado, como segundo compromiso de mi Movimiento, una particular unidad con el Papa.

Por medio de vuestro amor y de vuestra fidelidad, el designio divino de la perfecta Unidad de la Iglesia volverá a resplandecer en todo su esplendor.
De ese modo, a la tenebrosa fuerza que hoy ejerce la masonería eclesiástica para destruir a Cristo y a su Iglesia, Yo opongo el fuerte esplendor de mi ejército sacerdotal y fiel, para que Cristo sea amado por todos, escuchado y seguido, y su Iglesia sea cada vez más amada, defendida y santificada.
Sobre todo en esto resplandece la victoria de la Mujer vestida del Sol y mi Corazón Inmaculado tiene su más luminoso triunfo.”

EL NÚMERO DE LA BESTIA 666

Hijos predilectos, comprended ahora el designio de vuestra Madre Celeste, la Mujer vestida del Sol, que combate, con su ejército, en la gran lucha contra todas las fuerzas del mal, para obtener su victoria, en la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.
Combatid Conmigo, pequeños hijos, contra el Dragón, que trata de llevar a toda la humanidad contra Dios.
Combatid Conmigo, pequeños hijos, contra la bestia negra, la masonería, que quiere conducir las almas a la perdición.
Combatid Conmigo, pequeños hijos, contra la bestia semejante a un cordero, la masonería infiltrada dentro de la vida eclesial, para destruir a Cristo y a su iglesia.
Para lograr este objetivo ella quiere construir un nuevo ídolo, es decir, un falso Cristo y una falsa Iglesia.
La masonería eclesiástica recibe órdenes y poder de las varias logias masónicas y actúa para conducir secretamente a todos a formar parte de estas sectas secretas.
Así pues, solicita a los ambiciosos con la perspectiva de fáciles carreras; colma de bienes a los hambrientos de dinero; ayuda a sus miembros a sobresalir y a ocupar los puestos más importantes, mientras de una manera disimulada, pero, decidida, margina a todos aquellos que se niegan a participar en sus planes.
En efecto, la bestia semejante a un cordero ejercita todo el poder de la primera bestia en su presencia y obliga a la tierra y a sus habitantes a adorar a la primera bestia.
Sin rodeos, la masonería eclesiástica llega hasta construir una estatua en honor de la bestia y obliga a todos a adorar esta estatua.

–Pero según el primer mandamiento de la Santa Ley del Señor, sólo DIOS debe ser adorado y a Él sólo se debe tributar toda forma de culto.

Entonces se sustituye a DIOS por un ídolo poderoso, fuerte, dominador. Un ídolo tan poderoso como para dar muerte a todos aquellos que no adoren la estatua de la bestia.
Un ídolo tan fuerte y dominador que hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, reciban una marca sobre la mano derecha o en la frente, de manera que ninguno pueda comprar o vender sin tener esa marca, es decir, el nombre de la bestia o el número de su nombre.
Este gran ídolo, construido para ser adorado y servido por todos, como ya os he revelado en el mensaje precedente, es un falso Cristo y una falsa Iglesia.
Pero, ¿Cuál es su nombre?
En el capítulo 13 del Apocalipsis está escrito:

“Aquí se requiere sabiduría. El que tiene inteligencia calcule el número de la bestia; este número representa la cifra de un hombre. Tal cifra es 666 (seiscientos sesenta y seis)”.

Con la inteligencia, iluminada por la luz de la Divina Sabiduría, se logra descifrar del número 666 el nombre de un hombre y este nombre, indicado por tal número, es el del Anticristo.
Lucifer, la serpiente antigua, el diablo o Satanás, el dragón rojo, se vuelve, en estos últimos tiempos, el Anticristo.
El Apóstol San Juan ya afirmaba que cualquiera que negara que Jesucristo es Dios, es el Anticristo.
La estatua o el ídolo construido en honor de la bestia para ser adorado por todos los hombres, es el Anticristo.
Calculad ahora su número 666, para comprender cómo indica el nombre de un hombre.
El número 333 indica la Divinidad.
Lucifer se rebela contra Dios por soberbia, porque quiere ponerse por encima de Dios.
El 333 es el número que indica el misterio de Dios. Aquél que quiere ponerse por encima de Dios lleva el signo de 666; por lo tanto este número indica el nombre de Lucifer, Satanás, es decir, de aquel que se pone contra Cristo, del Anticristo.
El 333 indicado una vez, es decir por 1, expresa el misterio de la Unidad de Dios.
El 333 indicado dos veces, es decir por 2, indica las dos naturalezas, la divina y la humana, unidas en la Persona Divina de Jesucristo.
El 333 indicado por tres veces, es decir por 3, indica el misterio de las Tres Personas Divinas, o sea, expresa el misterio de la Santísima Trinidad.
Entonces el número 333 enunciado una, dos o tres veces, expresa los Misterios principales de la Fe Católica, que son:

1º) la Unidad y la Trinidad de Dios.

2º) La Encarnación, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Si el 333 es el número que indica la Divinidad, aquel que quiere ponerse por encima del mismo Dios es indicado con el número 666.
El 666 enunciado una vez, es decir por 1, expresa el año 666 seiscientos sesenta y seis.
En este período histórico el Anticristo se manifiesta a través del fenómeno del Islam, que niega directamente el misterio de la Divina Trinidad y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.
El islamismo, con su fuerza militar, se desencadena por doquier, destruyendo todas las antiguas comunidades cristianas, invade Europa y sólo por una intervención maternal y extraordinaria Mía, solicitada fuertemente por el Santo Padre, no logra destruir completamente la Cristiandad.
El 666 indicado dos veces, es decir por 2, expresa el año 1332, mil trescientos treinta y dos.
En este período de tiempo histórico el Anticristo se manifiesta con un radical ataque a la fe en la Palabra de Dios.
A través de los filósofos, que comenzaron a dar exclusivo valor a la ciencia y luego a la razón, se tiende gradualmente a constituir como único criterio de verdad a la sola inteligencia humana.
Nacen los grandes errores filosóficos que se prolongan a través de los siglos hasta vuestros días.
La importancia exagerada dada a la razón, como criterio exclusivo de verdad, lleva necesariamente a la destrucción de la fe en la Palabra de Dios.
En efecto, con la reforma protestante se rechaza la Tradición como fuente de la Divina Revelación, y se acepta sólo la Sagrada Escritura.
Pero también ésta debe ser interpretada por medio de la razón, y se rechaza obstinadamente el Magisterio auténtico de la Iglesia Jerárquica, a quien Cristo ha confiado la custodia del depósito de la fe.
Cada uno es libre para leer y para comprender la Sagrada Escritura, según su personal interpretación.
De esta manera la fe en la Palabra de Dios es destruida.
Obra del Anticristo, en este período histórico, es la división de la Iglesia, la consiguiente formación de nuevas y numerosas confesiones cristianas, que gradualmente son impulsadas a una pérdida creciente de la verdadera fe en la Palabra de Dios.
El 666 enunciado 3 veces, es decir por 3, expresa el año 1998, mil novecientos noventa y ocho.
En este período histórico, la masonería, ayudada por la eclesiástica, logrará su gran objetivo: construir un ídolo para ponerlo en lugar de Cristo y de su Iglesia.
Un falso Cristo y una falsa Iglesia. Por lo tanto, la estatua construida en honor de la primera bestia, para ser adorada por todos los habitantes de la tierra y que marcará con su sello a todos aquellos que quieran comprar o vender, es la del Anticristo.
Habréis llegado así al vértice de la purificación, de la gran tribulación y de la apostasía.
La apostasía será entonces generalizada porque casi todos seguirán al falso Cristo y a la falsa Iglesia.
¡Entonces será abierta la puerta para la aparición del hombre o de la persona misma del Anticristo!
He aquí, hijos predilectos, por qué os he querido iluminar sobre las páginas del Apocalipsis, que se refieren a los tiempos que vivís.
Para prepararos Conmigo a la parte más dolorosa y decisiva de la gran lucha que se está combatiendo entre vuestra Madre Celeste y todas las fuerzas del mal que se han desencadenado.
¡Valor! Sed fuertes, mis pequeños niños. A vosotros corresponde la misión, en estos años difíciles, de permanecer fieles a Cristo y a su Iglesia, soportando hostilidad, luchas y persecuciones. Pero sois parte preciosa de la pequeña grey, que tiene la misión de combatir y de vencer al fin a la poderosa fuerza del Anticristo.

Os formo, os defiendo y os bendigo a todos.”

POSEED EL TESTIMONIO DE JESÚS

Hijos predilectos, con qué amor os miro y cuánto consuela a mi Corazón dolorido este vuestro continuo Cenáculo, que reproduce aquí la realidad del de Jerusalén.
Os recogéis en oración continua, intensa, hecha Conmigo.
Cuán grata me resulta la Liturgia de las Horas, el Rosario entero que recitáis, la Adoración Eucarística, la solemne concelebración de la Misa, que forma el corazón de todo el Cenáculo.
Os reunís como hermanos que se aman, se ayudan, para llevar juntos el peso de las dificultades que encontráis.
Renováis cada día vuestro acto de consagración a mi Corazón Inmaculado, en diversas lenguas, y así os unís realmente a todos vuestros hermanos de mi Movimiento que se encuentran esparcidos por todas las partes del mundo. Vosotros formáis parte de mi ejército.
Sois porción preciosa de mi maternal herencia.
Poseed el testimonio de Jesús y observad los Mandamientos de Dios.
Satanás se desencadena contra vosotros porque formáis mi talón, es decir, la parte más débil y frágil de Mí misma y porque sois mi progenie.
Así hoy, os insidia fuertemente y se desencadena contra vosotros con toda clase de tentaciones y de persecuciones.
Permaneced serenos. Tened confianza en Mí.
Éstos son los tiempos de la batalla y debéis combatir por mi victoria.
Por eso hoy os invito a todos a poseer el testimonio de Jesús.
Poseed el testimonio de Jesús en estos tiempos de la purificación, para andar por el camino de la fidelidad a Cristo y a su Iglesia y de una creciente santidad.
Entonces así permanecéis en la seguridad y en la paz, en la confianza y en el filial abandono en Mí.
Poseed el testimonio de Jesús en estos tiempos de la apostasía, para ser fuertes y valientes testimonios de fe.
Para esto os invito a estar cada vez más unidos al Papa, a sostenerlo con vuestra oración y vuestro amor, a acoger y difundir su Magisterio: indicaréis así a las almas el camino seguro a seguir para permanecer en la verdadera fe.
Conservad el testimonio de Jesús en estos tiempos de la gran tribulación.
Han llegado los días predichos por el Evangelio y por el Apocalipsis. Las fuerzas del mal, unidas al poder de quien se opone a Cristo harán grandes prodigios en el cielo y sobre la tierra, hasta seducir a gran parte de la humanidad.
Permaneced firmes en vuestro heroico testimonio de Jesús y combatid Conmigo contra la fuerza poderosa de aquel que se manifiesta como el enemigo de Cristo.
Al final, podréis contemplar con alegría mi gran victoria en el glorioso triunfo de Cristo.
Os bendigo a todos, con vuestros seres queridos, las almas que os han sido confiadas, vuestro ministerio sacerdotal, y acojo entre mis manos todas las intenciones de bien que lleváis en el corazón.”

AQUÍ DEBE MOSTRARSE LA CONSTANCIA DE LOS SANTOS

Hoy miradme a Mí, vuestra Madre Celeste, en el esplendor de mi Cuerpo Glorioso, elevado con mi alma a la Gloria del Paraíso.
Soy la Mujer vestida del Sol.
Soy vuestra Celestial Capitana.
Soy la Reina de todos los Santos.
Dirigid vuestra mirada a Mí como signo de segura esperanza y de consolación, en estos tiempos de la purificación, de la apostasía, y de la gran tribulación.
Han llegado los tiempos de la lucha y de la mayor conquista por parte del Dragón, de la Bestia que viene de la tierra y de la bestia que viene del mar.
Son por tanto los tiempos en los que se construye una civilización sin Dios y se conduce a toda la humanidad a vivir sin Él.
Son los tiempos en que Satanás y las fuerzas diabólicas se hacen adorar por un número cada vez mayor de hombres y así se vuelve más vasta la difusión del culto satánico, de las sectas y de las misas negras.
Son los tiempos en los que se construye un ídolo para poner en lugar del verdadero Dios y de la verdadera Iglesia, y este ídolo es un falso Cristo y una falsa Iglesia.
Son los tiempos en los que todos aquellos que sigan a este ídolo serán marcados con su sello en la frente y sobre la mano.
Son los tiempos en los que los fieles seguidores del Cordero serán sometidos a marginaciones, a persecuciones, a prisiones y a la muerte.
Por lo tanto son los tiempos de vuestra constancia.
Aquí debe mostrarse la constancia de los santos.

–Aquí debe mostrarse la constancia de aquellos que pertenecen al Señor, ponen en práctica los mandamientos de Dios y permanecen fieles a Jesús.

–Aquí debe mostrarse la constancia de aquellos que serán perseguidos y conducidos al martirio, porque son bienaventurados aquellos que mueren en el Señor, encuentran reposo de sus fatigas y el bien que han hecho los acompaña.

–Aquí debe mostrarse la constancia de aquellos que no adoran a la Bestia y no se dejarán marcar con su diabólico sello.

En cambio, aquellos que adorarán a la Bestia y a su estatua y recibirán su marca en la frente o en la mano, beberán el vino de la ira de Dios, vertido en el cáliz de su terrible castigo, y serán torturados en la presencia del Cordero y de los Ángeles santos con fuego y azufre.

–Aquí debe mostrarse la constancia de aquellos que llevan escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre, porque no han traicionado a su Dios y en su hablar nunca ha habido una mentira y siguen al Cordero dondequiera que vaya.

–Aquí debe mostrarse la constancia de todos mis pequeños niños que Yo llamo a consagrarse a mi Corazón Inmaculado, para vivir Conmigo los momentos conclusivos de la batalla y de la caída de Babilonia, cuando la viña de la tierra sea vendimiada y los racimos sean arrojados al tonel del prensado, que representa el gran castigo de Dios.

Por eso hoy os invito a todos a dirigir vuestra mirada a Mí, vuestra Madre Celeste, en el esplendor de mi Cuerpo Glorioso, para que mi luz os ilumine, mi Corazón Inmaculado os recoja, mi amor maternal os sostenga para ser, en estos tiempos, valientes testimonios de constancia frente a la Iglesia y a toda la humanidad.”

LA MARCA EN LA FRENTE Y EN LA MANO

Hoy es la fiesta del nacimiento de vuestra Madre Celeste, hijos míos predilectos consagrados a mi Corazón Inmaculado.
Vividla en la alegría y en la paz, en el silencio y en la oración, en la confianza y en el filial abandono.
Vosotros sois los pequeños niños de vuestra Madre Niña.
Sois parte de mi progenie y pieza clave de mi designio victorioso.
Formáis una corona preciosa de pureza, de amor y de humildad en torno a la cuna en la que Yo estoy recostada.
Dejaos nutrir y formar por Mí; dejaos conducir con docilidad por Mí; dejaos marcar por Mí con mi sello maternal.
Éstos son los tiempos en que los seguidores de aquél que se opone a Cristo son sellados con la marca en la frente y sobre la mano.

–La marca en la frente y en la mano es expresión de una total dependencia de quien es marcado por este signo.

El signo significa a aquél que es enemigo de Cristo, es decir, el Anticristo, y su marca cuando es impresa significa la completa pertenencia de la persona signada al ejército de aquél que se opone a Cristo y lucha contra su Divino y Real Dominio.
La marca es impresa en la frente y en la mano.

–La frente indica la inteligencia, porque la mente es la sede de la razón humana.

–La mano expresa la actividad humana, porque es con sus manos que el hombre actúa y trabaja.

Por lo tanto, es la persona la que es marcada con el sello del Anticristo en su inteligencia y en su voluntad.
Quien permite ser señalado con la marca en la frente es conducido a acoger la doctrina de la negación de Dios, del rechazo de su Ley, del ateísmo, que en estos tiempos, es cada vez más difundido y propagado.
Y así, es impulsado a seguir las ideologías hoy de moda y a hacerse propagador de todos los errores.
Quien permite ser señalado con la marca en la mano es obligado a actuar de una manera autónoma e independiente de Dios, ordenando la propia actividad a la búsqueda de bienes solamente materiales y terrenos.
De ese modo sustrae su acción al designio del Padre, que quiere iluminarla y sostenerla con su Divina Providencia; al amor del Hijo, que hace de la fatiga humana un medio precioso para su misma redención y santificación; al poder del Espíritu Santo que actúa por doquier para renovar interiormente a cada criatura.

–Quien es marcado en la mano trabaja sólo para sí mismo, para acumular bienes materiales; hace del dinero su dios y acaba siendo víctima del materialismo.

–Quien es marcado en la mano obra solo para la satisfacción de los propios sentidos, para buscar el bienestar y el placer, para dar plena satisfacción a todas sus pasiones, especialmente a la de la impureza, y se hace víctima del hedonismo.

–Quien es señalado con la marca en la mano hace de su propio yo el centro de todo su obrar, mira a los demás como objetos para usar y explotar para provecho propio y se hace víctima del egoísmo desenfrenado y de la falta de amor.

Si mi Adversario marca con su sello a todos sus secuaces, ha llegado el tiempo en que también Yo, vuestra Celeste Capitana, marco con mi sello maternal a todos aquellos que se han consagrado a mi Corazón Inmaculado y forman parte de mi ejército.
Imprimo en vuestra frente mi sello son el Signo Santísimo de la Cruz de mi Hijo Jesús.
Así abro la inteligencia humana para acoger su Divina Palabra, amarla, vivirla; os conduzco a confiaros completamente a Jesús que os la ha revelado, y os transformo hoy en valientes testimonios de fe.
A los signados en la frente con la marca blasfema, Yo contrapongo a mis hijos, signados con la Cruz de Jesucristo.
Después ordeno toda vuestra actividad a la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.
Por eso imprimo en vuestra mano mi sello que es el signo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Con el signo del Padre, vuestra actividad humana es ordenada a una perfecta cooperación al designio de su Divina Providencia, que también hoy sigue disponiendo todas las cosas para vuestro bien.
Con el signo del Hijo, cada una de vuestras acciones es injertada profundamente en el misterio de su Divina Redención.
Con el signo del Espíritu Santo, todo vuestro obrar se abre a su poderosa fuerza de santificación, que sopla por todas partes como un fuego potente, para renovar desde los fundamentos a todo el mundo.
Hijos míos predilectos, dejaos marcar todos, en la frente y en la mano con mi sello maternal en este día en el que, recogidos con amor en torno a mi cuna, celebráis la fiesta del Nacimiento terreno de vuestra Madre Celestial.”

GRANDE ES MI DOLOR

Participad, hijos predilectos de mi dolor.
Soy vuestra Madre Dolorosa.
Mi Corazón Inmaculado es traspasado por numerosas y dolorosas espinas.
El dominio de mi Adversario se ha hecho cada día mayor y su poder se expande en los corazones y en las almas.
Ya ha descendido sobre el mundo una densa tiniebla.
Es la tiniebla del rechazo obstinado de Dios.
Es la tiniebla del pecado cometido, justificado y ya no confesado.
Es la tiniebla de la lujuria y de la impureza.
Es la tiniebla del egoísmo desenfrenado y del odio, de la división y de la guerra.
Es la tiniebla de la pérdida de la fe y de la apostasía.
En el Cáliz de mi Corazón Inmaculado Yo recojo, también hoy, todo el dolor de mi Hijo Jesús, que revive místicamente las horas sangrientas de su agonía.
Nuevo Getsemaní es para Jesús ver hoy su Iglesia tan violada y desierta, donde la mayor parte de los Pastores duerme en la indiferencia y en la tibieza, mientras otros repiten el gesto de Judas y le traicionan por sed de poder y de dinero.
Exulta el Dragón frente a la vastedad de su conquista, con la ayuda de la bestia negra y de la bestia semejante a un cordero, en estos vuestros días, en los que el diablo se ha desencadenado contra vosotros, sabiendo que le queda poco tiempo.
Por esto han llegado también los días de mi gran dolor.
Grande es mi dolor al ver a mi Hijo Jesús que sigue vilipendiado y flagelado en su Palabra, rechazada por orgullo y desgarrada por interpretaciones humanas y racionalistas.
Grande es mi dolor al contemplar a Jesús, realmente presente en la Eucaristía, cada vez más olvidado, abandonado, ofendido y pisoteado.
Grande es mi dolor al ver a mi Iglesia dividida, traicionada, despojada y crucificada.
Grande es mi dolor al ver a mi Papa que sucumbe bajo el peso de una Cruz pesadísima, mientras se ve circundado por la completa indiferencia de parte de Obispos, Sacerdotes y Fieles.
Grande es mi dolor por un número en constante crecimiento de mis pobres hijos que recorren el camino del mal y del pecado, del vicio y de la impureza, del egoísmo y del odio, con el gran peligro de perderse eternamente en el infierno.
Entonces hoy, os pido a vosotros, hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, todo lo que en este mismo lugar, en mayo de 1917, he pedido a mis tres pequeños niños Lucía, Jacinta y Francisco, a quienes me aparecí.

–¿Queréis también vosotros ofreceros como víctimas al Señor, sobre el altar de mi Corazón Inmaculado, por la salvación de todos mis pobres hijos pecadores?

Si acogéis esta mi invitación, deberéis hacer cuanto ahora os pido.
Orad cada vez más, especialmente con el Santo Rosario.
Practicad con frecuencia horas de adoración y reparación Eucarística.
Acoged con amor todos los sufrimientos que el Señor os mande.
Difundid sin miedo los mensajes que Yo os doy, como Celestial profetisa de estos vuestros últimos tiempos.
¡Si supierais el castigo que os espera, si seguís cerrando las puertas de vuestros corazones a la voz angustiada de vuestra Madre Celeste!
Ya que el Corazón Divino de mi Hijo Jesús ha confiado a mi Corazón Inmaculado la última y extrema tentativa de conduciros a todos a la salvación.”

EL ÁNGEL DEL PRIMER FLAGELO

Recordad hoy, mi última aparición ocurrida en Fátima el 13 de octubre de 1917, confirmada por el milagro del sol.
Mirad cada vez más a la Mujer vestida del Sol, que tiene la misión de preparar a la Iglesia y a la humanidad para la venida del Gran día del Señor.
Los tiempos de la batalla decisiva han llegado.
Ha descendido sobre el mundo la hora de la gran tribulación, porque los Ángeles del Señor son enviados, con sus flagelos, para castigar la tierra.
Cuántas veces os he invitado a andar por el camino de la mortificación de los sentidos, del dominio de las pasiones, de la modestia, del buen ejemplo, de la pureza y de la santidad.
Pero la humanidad no ha acogido mi invitación y ha seguido desobedeciendo el sexto mandamiento de la Ley del Señor que prescribe no cometer actos impuros.
Al contrario, se ha querido exaltar tales transgresiones y proponerlas como la conquista de un valor humano y un modo nuevo de ejercitar la propia libertad personal.
De ese modo hoy se ha llegado a legitimar como buenos todos los pecados de impureza.
Se ha comenzado por corromper la conciencia de los niños y de los jóvenes, llevándolos a la convicción de que los actos impuros cometidos solos ya no son pecado; que las relaciones prematrimoniales en el noviazgo son lícitas y buenas; que las familias pueden comportarse libremente y recurrir también a los medios para impedir los nacimientos.
Se ha llegado hasta la justificación y la exaltación de los actos impuros contra natura, incluso a proponer leyes que equiparan a la familia la convivencia de homosexuales.
Nunca como hoy, la inmoralidad, la impureza, y la obscenidad son continuamente propagadas a través de la prensa y de todos los medios de comunicación social.
Sobre todo la televisión se ha convertido en el perverso instrumento de un diario bombardeo de imágenes obscenas, dirigidas a corromper la pureza de la mente y del corazón de todos.
Los locales de diversión, en particular el cine y las discotecas, se han vuelto lugares de pública profanación de la propia dignidad humana y cristiana.
Es el tiempo en el que el Señor nuestro Dios es continua y públicamente ofendido con los pecados de la carne.
Ya la Sagrada Escritura os ha advertido que quien peca por medio de la carne, en la misma carne encuentra su justo castigo.
Y así, ha llegado el tiempo en el que el Ángel del primer flagelo pasa por el mundo, para que sea castigado según el querer de Dios.

–El Ángel del primer flagelo inflige en la carne de aquellos que se han dejado signar con la marca del monstruo en la frente y en la mano y han adorado su imagen, una llaga dolorosa y maligna, que hace gritar de desesperación a aquellos que han sido afectados por ella.

Esta llaga representa los dolores físicos que hieren el cuerpo a causa de enfermedades graves e incurables.

La llaga dolorosa y maligna es un flagelo para toda la humanidad, hoy tan pervertida, que ha construido una civilización atea, materialista y hace de la búsqueda del placer el fin supremo del vivir humano.
Algunos de mis pobres hijos han sido heridos por la misma, a causa de sus pecados impuros y sus desórdenes morales y llevan sobre sí mismos el peso del mal que han cometido.
Otros, en cambio, son heridos aún siendo buenos e inocentes: entonces su sufrimiento sirve para la salvación de muchos malos, debido a la solidaridad que os une a todos.

–El primer flagelo son los tumores malignos y toda clase de cáncer, contra el cual la ciencia nada puede hacer a pesar de su progreso en todos los sectores; enfermedades que se propagan cada vez más y hieren el cuerpo humano devastándolo con llagas dolorosísimas y malignas.

Hijos predilectos, pensad en la difusión de estas enfermedades incurables en todas partes del mundo y en los millones de muertos que ellas provocan.

–El primer flagelo es la nueva enfermedad del S.I.D.A., que hiere sobre todo a mis pobres hijos víctimas de la droga, de los vicios y de los pecados impuros contra natura.

En estos tiempos en los que la humanidad es golpeada por este primer flagelo, vuestra Madre Celeste quiere ser para todos ayuda, sostén, consuelo y esperanza.
Por eso os invito a andar por el camino del ayuno, de la mortificación y de la penitencia.
A los niños les pido que crezcan en la virtud de la pureza y en este difícil camino sean ayudados por los padres y los educadores.
A los jóvenes les pido que se formen en el dominio de las pasiones con la oración y la vida de unión Conmigo, y que renuncien a ir a los cines y a las discotecas donde está el grave y continuo peligro de ofender esta virtud tan grata a mi Corazón Inmaculado.
A los novios les pido que se abstengan de toda relación antes del matrimonio.
A las familias cristianas les pido que se formen en el ejercicio de la castidad conyugal y no usen nunca medios artificiales para impedir la vida, según la enseñanza de Cristo, que la Iglesia también hoy propone con iluminada sabiduría.
¡Cuánto deseo de los Sacerdotes la escrupulosa observancia del celibato y de los Religiosos la práctica fiel y austera de su voto de castidad!
A mis pobres hijos atacados por el primer flagelo de la llaga dolorosa y maligna, Yo me presento como Madre Misericordiosa que alivia y consuela, que lleva a la esperanza y a la paz.
A ellos les pido que ofrezcan sus sufrimientos en espíritu de reparación, de purificación y de santificación.
Sobre todo para ellos mi Corazón Inmaculado se vuelve el refugio más acogedor y el camino seguro que los lleva al Dios de la salvación y de la alegría.
En este mi celestial jardín todos serán consolados y estimulados, mientras Yo misma me preocupo amorosamente de dar alivio en el sufrimiento y, si está en la Voluntad del Señor, ofrecer el don de la curación.
Por lo tanto, en estos tiempos en que la humanidad es atacada por el primer flagelo, os invito a todos a dirigir vuestra mirada a Mí, vuestra Madre Celeste, para ser confortados y ayudados.”

LA NUEVA JERUSALÉN

Hoy es la fiesta de Todos los Santos y mañana recordáis a los que se han salvado pero que aún se encuentran inmersos en los sufrimientos purificadores del Purgatorio.
En estos tiempos de la gran tribulación debéis vivir fuertemente la Comunión de los Santos.
Soy la Reina de todos los Santos.
Soy la Capitana de un único ejército.
Los Ángeles del Señor han recibido de Mí el mandato de responder con fuerza y con energía a todas las insidias que el Dragón, la bestia negra, la bestia semejante a un cordero y los espíritus malignos, os tienden todos los días.
Qué grande es hoy su poder celestial, porque son enviados por Mí para contrarrestar la táctica de mi Adversario, que es la de alejar a muchos pobres hijos míos de la adoración debida a nuestro Dios, mediante la difusión cada vez mayor del culto satánico y de las misas negras.
A esta perversa y blasfema acción de los demonios, los Ángeles responden con su perenne, profundo e incesante acto de adoración y de glorificación al Señor.

–A los peligros que en estos tiempos os tienden los malos, tratando de esparcir en el camino por el que debéis andar obstáculos, dificultades y astutas oposiciones, los Santos del Paraíso responden con su poderosa asistencia e intercesión.

Las tramas ocultas y oscuras, que la Masonería urde contra vosotros, para haceros caer en sus redes, son descubiertas y destruidas por los Santos, quienes hacen descender desde el Paraíso una fuerte Luz que os envuelve, para perfumar de fe, de esperanza, de amor, de pureza y de santidad toda vuestra existencia.
La comunión de vida con los Santos del Paraíso es el remedio que Yo os doy contra los peligros engañosos y muy astutos que la bestia negra de la Masonería hoy os tiende.

–Contra las dificultades, las burlas, las marginaciones que la bestia semejante a un cordero utiliza contra vosotros, mis hijos predilectos, recurrid a una perenne comunión de oración con las almas santas del Purgatorio.

Esta comunión de oración con las almas purgantes da a ellas la luz y el alivio de abreviar el tiempo de su purificación y os concede a vosotros la seguridad y el valor para realizar en vuestra vida mi designio, que es el de ayudaros a cumplir en todo momento la Divina Voluntad del Señor.
Hoy os contemplo con alegría, reunidos juntos en el celestial jardín de mi Corazón Inmaculado, viviendo esta estupenda realidad de la Comunión de los Santos, que os une, os ayuda, os compromete a todos a combatir por el pleno triunfo de Cristo, con el advenimiento en el mundo de su glorioso reino de amor, de santidad, de justicia y de paz.
De ese modo vosotros ya estáis contribuyendo a edificar la Nueva Jerusalén, la Ciudad Santa, que debe descender del Cielo como una esposa adornada para su esposo y formáis la morada de Dios entre los hombres, para que todos lleguen a formar parte de su pueblo, donde cada lágrima será enjugada de sus ojos y allí no habrá más muerte, ni luto, ni lamentos, ni afanes, porque las cosas de antes habrán pasado.”

UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS

Hijos predilectos, contemplad hoy el candor inmaculado de vuestra Madre Celeste.
Soy la Inmaculada Concepción.
Soy la única criatura exenta de toda mancha de pecado incluso del original.
Soy toda hermosa: Tota Pulchra.
Dejaos envolver en mi manto de belleza, para que también vosotros seáis iluminados con mi candor de Cielo, con mi Luz Inmaculada.
Soy toda hermosa por ser llamada a ser la Madre del Hijo de Dios y a formar el virginal vástago del que debe surgir la Flor Divina.
Por eso mi designio se inserta en el misterio mismo de vuestra salvación.
Al principio soy anunciada como la enemiga de Satanás, la que obtendrá sobre él la completa victoria.

“Pondré enemistades entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la suya; Ella te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talón”.

Al final soy vista como la Mujer vestida del Sol, que tiene la misión de combatir contra el Dragón Rojo y su poderoso ejército, para vencerlo, ligarlo y arrojarlo a su reino de muerte, para que en el mundo pueda reinar solamente Cristo.
Heme aquí entonces presentada por la Sagrada Escritura con el fulgor de mi maternal realeza:

“y apareció en el Cielo otra señal: una Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”.

En torno a mi cabeza hay, pues, una corona de doce estrellas.
La corona es el signo de la realeza.
La misma está compuesta por doce estrellas, porque se convierte en el símbolo de mi materna y real presencia en el corazón mismo del pueblo de Dios.
Las doce estrellas indican las doce tribus de Israel, que componen el pueblo elegido, escogido y llamado por el Señor para preparar la venida al mundo del Hijo de Dios y del Redentor.
Puesto que Yo soy llamada a ser la Madre del Mesías, mi designio es el de ser el cumplimiento de las promesas, el brote virginal, el honor y la gloria de todo el pueblo de Israel.
En efecto, la Iglesia me exalta con estas palabras:

“Tú eres la gloria de Jerusalén; Tú eres la alegría de Israel; Tú eres el honor de nuestro pueblo”.

Por eso las tribus de Israel forman doce piedras preciosas de la diadema que circunda mi cabeza, para indicar la función de mi materna realeza.
Las doce estrellas significan también los doce Apóstoles que son el fundamento sobre el cual Cristo ha fundado su Iglesia.
Me he encontrado a menudo con ellos, para estimularlos a seguir y a creer en Jesús durante los tres años de su pública misión.
En su lugar, Yo estuve bajo la Cruz, junto con Juan, en el momento de la crucifixión, de la agonía y de la muerte de mi Hijo Jesús.
Con ellos he participado de la alegría de su resurrección; junto a ellos, recogidos en oración, he asistido al momento glorioso de Pentecostés.
Durante mi existencia terrena he permanecido junto a ellos con mi oración y mi presencia maternal para ayudarlos, formarlos, alentarlos e impulsarlos a beber el cáliz que había sido preparado para ellos por el Padre Celestial.
Soy así Madre y Reina de los Apóstoles que, en torno a mi cabeza, forman doce estrellas luminosas de mi materna realeza.
Soy Madre y Reina de toda la Iglesia.
Las doce estrellas significan además una nueva realidad.
El Apocalipsis, en efecto, me ve como un gran signo en el cielo: La Mujer vestida del Sol, que combate al Dragón y a su poderoso ejército del mal.
Entonces, las estrellas en torno a mi cabeza indican a aquellos que se consagran a mi Corazón Inmaculado, forman parte de mi ejército victorioso, se dejan guiar por Mí para combatir esta batalla y para obtener al final nuestra mayor victoria.
Así, todos mis predilectos y los hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, llamados a ser hoy los apóstoles de los últimos tiempos, son las estrellas más luminosas de mi real corona.
Las doce estrellas, que forman la luminosa corona de mi materna realeza, están constituidas por las doce tribus de Israel, por los Apóstoles y por los Apóstoles de estos vuestros últimos tiempos.
Entonces, en la fiesta de mi Inmaculada Concepción, os llamo a todos vosotros a formar parte preciosa de mi corona y volveros las estrellas brillantes que difunden, por todas las partes del mundo, la luz, la gracia, la santidad, la belleza y la gloria de vuestra Madre Celeste.”


Fuente: http://www.revelacionesmarianas.com/padre_estefano_gobbi.htm

0 comentarios:

Publicar un comentario