sábado, 28 de abril de 2012

SON MOMENTOS DE CONFUSIÓN ESPIRITUAL, SON MOMENTOS DE CONFUSIÓN HUMANA

SON MOMENTOS DE CONFUSIÓN ESPIRITUAL, SON MOMENTOS DE CONFUSIÓN HUMANA

11 ABRIL 2012   (J.V MÉXICO)

Rosario vespertino.
Temas:
  • Lo que Yo permitiré que venga, será para vuestro bien, pero será doloroso y más doloroso para aquellos que Me traicionaron y que se hicieron instrumentos de satanás.
  • Yo quiero verdaderos hijos Míos, que aún en las dificultades, se toman fuertemente de Mí, que no Me sueltan, que están seguros que estando Conmigo, nada les pasará.
  • Estos son momentos de confusión en donde cada quien está escogiendo lo que le conviene, pero no lo que Me conviene a Mí, como vuestro Padre y Creador que Soy.
  • PedidMe, Mis pequeños, que os dé ése enamoramiento de Mí, es un enamoramiento en Fe, pero que Yo voy a ir incrementando hasta que lo sintáis verdaderamente en vuestro ser.
  • Si Soy Yo todo Bien, Mis pequeños y vosotros buscáis el Bien, que es una necesidad humana y espiritual, ¿por qué no Me dejáis actuar más seguido y por más tiempo?

Mensaje de Dios Padre a J. V.
Primer Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Lo que Yo permitiré que venga, será para vuestro bien, pero será doloroso y más doloroso para aquellos que Me traicionaron y que se hicieron instrumentos de satanás.
Hijitos Míos, mucho se os avisó a través del tiempo para que enmendarais el camino, para que regresarais al camino del Bien y esto es, manteniéndoos en los Mandamientos, en las Enseñanzas de Mi Hijo, en el Bien de vuestra alma hacia vuestros hermanos, pero no habéis hecho caso o muy poco caso.
Ahora veréis lo que vuestro actuar ha provocado, vuestro mundo se convulsionará, tendréis pesar, tendréis maldad, la cual veréis por todos lados y nadie la detendrá.
No Me gusta deciros todo esto, Mis pequeños, porque Soy un Dios de Amor, porque os he creado para que gozarais de la Creación que Yo preparé para cada uno de vosotros, pero preferisteis manteneros en el mal, y algunos diréis que no hacéis el mal, pero tampoco habéis hecho el Bien, y no habéis apoyado lo que Mi Hijo os pidió que hicierais para que fuerais también corredentores de vuestros hermanos en estos tiempos que estáis viviendo.
Mucho os repetí, Mis pequeños, que estuvierais Conmigo para que os evitarais todo lo que se vendrá para vuestra purificación que, si hubierais entendido, no tuviera que haber sido tan fuerte como vendrá.
Ciertamente necesitabais una purificación por el pecado que ha entrado en todos los corazones y esto para prepararos a recibir Mis Bendiciones y gozarais ya el Paraíso con todos vosotros purificados, pero preferisteis darle la espalda a Mis avisos: recomendaciones, jalones de oreja, para que os comportarais y vivierais en el Bien. Buscasteis el mal y anidasteis ahí, no luchasteis contra él, le permitisteis vivir en vosotros y hasta lo transmitisteis y cada uno de vosotros, en diferente grado, pero el mal creció porque vosotros avivasteis su fuego, fuego que ahora quemará vuestras entrañas y vuestro ser.
Ciertamente, lo que Yo permitiré que venga, será para vuestro bien, pero será doloroso y más doloroso para aquellos que Me traicionaron y que se hicieron instrumentos de satanás.
Os digo todo esto, Mis pequeños, para preveniros, no para asustaros porque, ciertamente, en vuestro arrepentimiento, todavía podréis disminuir la dureza de vuestros acontecimientos.
Os vuelvo a repetir que Yo Soy un Dios de Amor y no os quiero ver sufrir, pero vuestro corazón ya no se inmuta al ver representados los Dolores de Mi Hijo en este tiempo que acaba de pasar. Tuvisteis tiempo para meditar la Pasión de Mi Hijo, Su Vida, Su Donación por cada uno de vosotros y, ¿realmente lo hicisteis, Mis pequeños? Muy pocos realmente lo hicieron, lo meditaron y hubo un pequeño cambio de vida.
Desgraciadamente esto no es suficiente para detener los grandes acontecimientos de la Purificación porque, ciertamente no hubo mayoría y aquellos que, si en un momento su corazón se movió a la compasión, momentos después, estaban metidos en cosas del mundo, olvidándose inmediatamente de aquello que había movido su corazón.
Ciertamente, se conmovieron, pero no hubo un cambio de vida y Yo necesito ver almas que prometan un cambio de vida y lo realicen.
La maldad la estáis ya viendo a vuestro alrededor y se os promete que se hará algo contra la maldad, a través de los medios de comunicación. Se os prometen tantas cosas, que realmente no se cumplen. Mucha palabrería, poca acción hay entre vosotros, especialmente entre aquellos que gobiernan a la Tierra.
Ciertamente en Mi misma Iglesia también se habla mucho, pero ya no se habla bien, ya no se mueven los corazones de los fieles a un cambio verdadero de vida, porque los mismos dirigentes de ella no están dando el buen ejemplo ni tampoco están teniendo un cambio de vida que invite también a los fieles a tenerlo, pero a un cambio verdadero, un cambio que venga desde lo más profundo de su corazón.
Mis pequeños, porque os amo os reprendo, porque os amo, tiene que venir este cambio, porque os tengo preparadas cosas bellísimas a aquellos que Me son fieles y que verdaderamente aman al Amor, que Soy Yo, vuestro Dios.
Mucha maldad hay a vuestro alrededor, poco hacéis para evitarlo. Meditad esto, Mis pequeños, meditad esta realidad que os está destruyendo y si no le ponéis un “hasta aquí”, destruirá el mundo entero.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Yo quiero verdaderos hijos Míos, que aún en las dificultades, se toman fuertemente de Mí, que no Me sueltan, que están seguros que estando Conmigo, nada les pasará.
Hijitos Míos, imaginad por un momento un profundo abismo y para unir las dos laderas que hay entre ése abismo, hay un puente y es un puente seguro. Ese puente, Mis pequeños, son los Sacramentos, la vida espiritual, las Enseñanzas que se os han dado. El abismo, es la muerte espiritual, es a donde irremediablemente caéis cuando no estáis Conmigo, cuando no buscáis la salvación de vuestra alma y solamente os dais para el goce mundano.
Vivís en el mundo y para poder llegar al Cielo, a esa nueva Tierra Prometida, debéis pasar por ese puente. Algunos no querrán pasar porque le tienen miedo, porque el abismo es tremendo, obscuro, da temor y no tienen valentía para cruzar. Otros prefieren mantenerse en ése lado del mundo y ellos mismos dicen “para qué arriesgarse a tratar de cruzar si la están pasando bien” en esa tierra que es el mundo y que no saben con seguridad lo que habrá al final de ese puente.
Ciertamente es un puente muy largo, no se alcanza a ver la tierra que os he prometido y por eso muchos dudan.
El puente, también es vuestra vida. Muchos años que pasáis aquí en la Tierra, pero cuando os tomáis de todas las Enseñanzas que se os han dado, cuando respetáis lo que os he pedido, cuando crecéis en el amor y vivís transmitiéndolo, sentís ése puente más seguro, porque ya no estáis caminando solos, Yo os voy acompañando.
Se os ha dicho que la vida verdadera en Dios es un camino difícil, que tenéis que luchar mucho, que posiblemente podréis caer y ahora os lo ejemplifico con este puente, largo, obscuro el fondo, se mueve mucho, que son las dificultades de la vida, pero si estáis unidos perfectamente a Mí, que Soy el Puente y que si estáis tomando de Mí, Mi alimento espiritual, ya el puente no se mueve tanto y lográis caminar por él más seguros.
Así es la diferencia de vida entre los que están Conmigo y los que están en contra Mía.
Ciertamente los que estáis Conmigo, también tenéis dificultades a lo largo de vuestra vida y son las pruebas para acrisolaros, porque Yo quiero verdaderos hijos Míos, que aún en las dificultades, se toman fuertemente de Mí, que no Me sueltan, que están seguros que estando Conmigo, nada les pasará. Porque hay otros hermanos vuestros que en el momento de la prueba, se sueltan y caen. Otros buscan, por otros lados, tener la seguridad que solamente Yo les puedo dar e irremediablemente caerán también.
Manteneos, Mis pequeños, Conmigo, que aunque se mueva fuertemente el puente, siempre sabréis que estáis Conmigo, que Yo no dejaré que caigáis al abismo, que os protegeré contra todos esos movimientos fuertes que tenéis a lo largo de la vida.
Ayudadles a esos hermanos vuestros que dudan, que no se quieren tomar fuertemente de las cuerdas de ése puente, que son todas las Bendiciones que Yo les puedo dar al estar Conmigo. Ayudadles a que tengan más confianza en Mí, vuestro Dios. Al veros a cada uno de vosotros, seguros en Mí, sin dudar, sin tener ésos temores tan fuertes que tienen muchos de vuestros hermanos, pero porque no creen en Mí.
Manteneos firmes en lo que Yo os doy, manteneos seguros de que Yo os estaré cuidando en todo momento, manteneos sobre todo, alegres, sabiendo que, al final del puente, Yo os estaré esperando con los brazos abiertos para que entréis a ésas Nuevas Tierras llenas de Mi Amor que gozaréis inmensamente.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Estos son momentos de confusión en donde cada quien está escogiendo lo que le conviene, pero no lo que Me conviene a Mí, como vuestro Padre y Creador que Soy.
Hijitos Míos, estáis viviendo los momentos de la gran confusión mundial. Son momentos de confusión espiritual, son momentos de confusión humana. Estos son los momentos anunciados desde antiguo y, desgraciadamente, al estarlos viviendo, muchas almas se van perdiendo porque se dejan llevar por el camino fácil.
Sí, Mis pequeños, estos son momentos de confusión en donde cada quien está escogiendo lo que le conviene, pero no lo que Me conviene a Mí, como vuestro Padre y Creador que Soy.
Mi Hijo Jesucristo, os dijo que aquellos que Le siguieran, debieran tomar su cruz y tomar una cruz, Mis pequeños, no es una vida fácil, es una vida de lucha, es una vida de dolor, es una vida de sacrificio, pero también es una vida de alegría, porque al estar haciendo Mi Voluntad, a pesar del sufrimiento, gozáis y gozáis porque vuestra alma se une al alma de Mi Santísima Trinidad y, de esta forma, así como Mi Hijo que estaba realmente sufriendo por los dolores que Le propinaban los verdugos, por las pedradas y salivazos, las blasfemias que Le propinaba el pueblo, la traición de Sus amigos, de Sus seguidores, todo esto era gran dolor, pero internamente, Él Me lo ofrecía y gozaba porque con todo esto que Me ofrecía, estaba viendo la salvación de infinidad de almas.
Estos son tiempos, ciertamente, de confusión, como os dije, pero también son tiempos de acercamiento de aquellas almas que realmente están Conmigo, de un acercamiento profundo que, así como Mi Hijo, llevan una vida espiritual profunda, que se comunican Conmigo constantemente, que aceptan Mi Voluntad en su vida, a pesar de que ésta aparente ser muy difícil y contraria a sus planes.
Os he dicho muchas veces que vuestra vida la voy tomando Yo, la voy guiando, la voy protegiendo cuando vosotros os soltáis a Mi Voluntad, pero si lucháis contra Mi Voluntad y empezáis a hacer vuestra voluntad, todo se cae, todo os sale mal, todo se derrama y es cuando dudáis y es cuando os separáis de Mí, porque creéis que no estoy con vosotros, que no os acompaño en vuestra vida, que no os ayudo y realmente sois vosotros los que no pedís ayuda y no os dejáis ayudar porque queréis hacer vuestra voluntad solamente.
Mis pequeños, que estos tiempos de gran confusión no os hagan dudar de Mi Presencia junto a vosotros, Yo voy a estar siempre junto a cada uno de vosotros, pero no solamente os estoy pidiendo eso, quiero estar dentro de vosotros, no Me dejéis afuera de vuestro ser, dejadMe entrar a vuestro ser y así conviviremos juntos, platicaremos constantemente, escucharéis Mis Consejos que, aunque, ciertamente, al principio dudaréis de que sea Mi Voz en vosotros, después os acostumbraréis y aprenderéis que ciertamente Soy Yo en vosotros y así os dejaréis mover más fácilmente por Mí, vuestro Dios, para que todo salga bien en vuestra vida, en la vida de aquellos a los cuales serviréis. Así como Mi Hijo os ha servido, ahora es vuestro turno el servir a vuestros hermanos. Sed humildes, sed sencillos y dad de lo que gratuitamente habéis recibido. No esperéis recompensa ahora, os la estoy preparando para vuestro futuro eterno.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: PedidMe, Mis pequeños, que os dé ése enamoramiento de Mí, es un enamoramiento en Fe, pero que Yo voy a ir incrementando hasta que lo sintáis verdaderamente en vuestro ser.
Hijitos Míos, os he dado a Mi Hijo Jesucristo como Ejemplo para vuestra donación. A veces creéis que vosotros mismos habéis dado mucho y apenas estáis empezando a dar.
Ved la Vida de Mi Hijo, ciertamente conocéis bastante de Su actuar, pero no conocéis Su Pensar y Él nunca se apartaba de Mí, ni de día ni de noche, Somos Uno Solo. Así se mantuvo siempre durante Su Vida sobre la Tierra.
Vosotros a veces hacéis algo por Mí y luego os sentís cansados y luego dejáis pasar días sin estar Conmigo, sin buscarMe, sin meditar junto Conmigo, esto no es lo que Yo quiero de vosotros. Cuando dos almas se aman, se buscan en todo momento, física y espiritualmente. Buscan estar unidos en un solo ser, porque se aman inmensamente y la gran mayoría de vosotros entenderá esto, cuando tuvisteis o tenéis un amor sobre la Tierra. Ese es el amor que Yo quiero también de cada uno de vosotros.
PedidMe, Mis pequeños, que os dé ése enamoramiento de Mí, es un enamoramiento en Fe, pero que Yo voy a ir incrementando hasta que lo sintáis verdaderamente en vuestro ser, que sintáis que vuestras entrañas se queman de amor por Mí y es un sentimiento bellísimo que el hombre tiene para Conmigo, su Dios. Aquellas almas que lo han experimentado gozan inmensamente, ya no se quieren separar de Mí y Yo les ayudo a que este enamoramiento hacia Mí, vuestro Dios y Creador, se vaya incrementando hasta el fin de sus días sobre la Tierra.
Ciertamente este enamoramiento va a producir frutos y todos aquellos que rodean a estas almas, ven un cambio grande de su vida en palabras, en obras, en pensamientos. Ciertamente son incomprendidos por muchos de vosotros. Aquellos que Me están buscando comprenden la metamorfosis que están teniendo internamente y, a veces, externamente, son los cambios que las almas deben ir teniendo. Son cambios en los cuales vais dejando la materialidad del mundo para crecer en la espiritualidad del Cielo.
Entended nuevamente, Mis pequeños, que vuestro hogar no es aquí en la Tierra, vuestro hogar es en el Reino de los Cielos y ahí viviréis en una espiritualidad profunda que debéis ir haciendo crecer desde aquí en la Tierra.
Ciertamente, ese propósito que hacéis de mejoraros, esa lucha interna que tenéis para ir dejando lo del mundo que, ciertamente, os atrae mucho el ir buscando los tesoros de Mi Reino, es una lucha fuerte, pero que tendrá un final feliz.
Este trabajo que vais haciendo para vuestra alma, para su mejora, para su crecimiento espiritual, tarde o temprano tendrá sus regalos y esto no lo tendréis ni lo gozaréis, Mis pequeños, si no os lo proponéis.
PedidMe, Mis pequeños, que os ayude a vuestro perfeccionamiento espiritual. Todas las almas deben crecer así, luchando contra su ser material para hacer crecer vuestro ser espiritual, pero no lo podréis hacer sin Mi ayuda, Mis pequeños. No podéis caminar solos en este mundo, no tenéis las capacidades para crecer a ésos niveles altísimos que Yo necesito tengáis cada uno de vosotros. Necesitáis Mi guía Sabia y segura para que satanás no os engañe y os haga ver caminos aparentemente seguros que no lo serán. Satanás, cuando ve que un alma empieza a crecer y que se ha propuesto llegar a Mí y llenarse de Mí, le pondrá muchas trampas y es por eso que deberéis estar muy unidos a Mí, para que os dé discernimiento Santo, para que os dé Sabiduría y muchos dones que necesitaréis a lo largo de vuestro crecimiento espiritual. Por eso, si no estáis Conmigo, satanás os puede vencer fácilmente y os puede hacer que perdáis ése propósito por el cual queríais crecer, pero que os va a hacer caer y os va a hacer sufrir a tal grado de haceros dudar del bien que estabais haciendo, creyendo que era un mal.
Sed como niños, acercaos a Mí, tenedMe Fe absoluta de niños y veréis cómo os ayudo a llegar a esos niveles que aún no sospecháis existan.
Gracias, Mis pequeños

Quinto Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Si Soy Yo todo Bien, Mis pequeños y vosotros buscáis el Bien, que es una necesidad humana y espiritual, ¿por qué no Me dejáis actuar más seguido y por más tiempo?
Hijitos Míos, todo aquel que Me busca, Me encuentra, Yo no Me hago el escurridizo, no Me tapo Mis Oídos ni cierro Mis Ojos ante vuestra presencia o ante vuestra llamada. Os conozco y conozco vuestra debilidad y por eso procuro estar en todo momento y rápidamente cuando Me llamáis, cuando Me necesitáis, cuando Me invocáis, Mis pequeños. Aunque muchos de vuestros hermanos dicen que Soy un Dios muy lejano, que no os escucho, que no os ayudo, que no velo por vuestras necesidades, es una irrealidad, es una mentira eso, Mis pequeños. Porque si un padre o una madre se pueden olvidar de su creatura, Yo nunca Me olvido de vosotros, porque si el hombre tiene debilidades y se puede olvidar hasta de sus hijos, Yo Soy vuestro Creador y Yo no Me olvido de Mis creaturas.
Os conozco perfectamente y a cada uno de vosotros os he dado dones diferentes que conozco perfectamente. Conozco también vuestras debilidades, vuestros defectos, vuestros vicios, vuestras maldades, os conozco en el bien y en el mal.
Pero os respeto y Me acerco a vosotros hasta que vosotros Me invocáis, cuando nombráis Mi Santo Nombre, cuando buscáis Mi ayuda, en ese momento, a pesar de que estoy con vosotros y en vosotros, no actúo hasta que vosotros mismos Me lo pedís y Me dais esa libertad.
Si Soy Yo todo Bien, Mis pequeños y vosotros buscáis el Bien, que es una necesidad humana y espiritual, ¿por qué no Me dejáis actuar más seguido y por más tiempo? Yo os llevaría a la perfección, os llevaría a la santidad, os llevaría a un crecimiento espiritual que aún no conocéis y que vuestros Primeros Padres tenían.
Yo os regalo todo esto y más, Mis pequeños y Me dejo vencer con pequeñas palabritas vuestras de amor o con una mirada tierna hacia Mí y esto es cuando Me buscáis, cuando queréis estar Conmigo, cuando os sentís vacíos y queréis que vuestro corazón se llene de alimento Divino.
Nuevamente os pregunto ¿por qué, si sabéis que Yo Soy todo Bien, por qué no Me buscáis más seguido?
Gracias, Mis pequeños.

 

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