martes, 9 de agosto de 2011

LA APOSTASÍA DEL CLERO, SEGÚN UNA MANIFESTACIÓN DE NUESTRO SEÑOR 
AL P. PÍO DE PIETRELCINA


(...)«En la mañana del viernes, me hallaba todavía en el lecho, cuando se me apareció JESÚS. Se hallaba de mala traza y desfigurado. Y me mostró una gran multitud de sacerdotes, religiosos y seculares, entre los cuales se hallaban varios dignatarios de la Iglesia. De ellos unos estaban celebrando, otros iban a celebrar y otros habían celebrado. La Contemplación de Jesús, así angustiado, me causó mucha pena, por lo que quise preguntarle el motivo de tanto sufrimiento. No obtuve ninguna respuesta. Pero miraba a aquellos sacerdotes, hasta que como cansado de mirarlos retiró la vista y con gran horror mío, pude apreciar que dos lágrimas le surcaban las mejillas.


Sor María Angélica Millet
(1879-1944)


El sacerdocio entró en el secreto de Satán. La francmasonería sacerdotal.

Respecto del estado de la Iglesia, Sor María Angélica tiene, en 1919, una revelación de Nuestro Señor: "Es horroroso lo que Él me dijo y me muestra la francmasonería sacerdotal. Él estaba tan triste. Triste hasta dejarme ver las lágrimas en sus ojos diciéndome: 'Yo tengo sacerdotes coaligados contra Mí. El sacerdocio entró en el secreto de Satán, él me libra a su odio y Mi corazón es de nuevo traspasado por él...'"

 
Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes

San Pio X

(1903-1914)

Mientras daba una audiencia entró en una somnolencia misteriosa, cuando volvió en si, exclamó: "Esto que veo es horroroso. ¿Seré yo?¿Será mi sucesor? Lo que es seguro es que el Papa dejará Roma, y para salir del Vaticano, le será necesario pasar sobre los cadáveres de sus sacerdotes"

Al Canónigo Thellier de Poncheville, San Pio X le dijo: "Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes...

Oh Roma, Roma. Hijos criminales ...

Beata Ana María Taigi

(1769-1837)

El cuerpo de la B. Ana María Taigi se encuentra incorrupto, en Roma
Oh Roma, Roma. Hijos criminales ... Pero cuando Mi Padre Celestial dé la orden... verás como terminará Roma.
El 31 de agosto de 1816, ella oye de Nuestro Señor:
"Oh Roma, Roma. Hijos criminales. ¨¿Ignoráis el bien que os hice?... Tomo nota de vuestra respuesta... Pero cuando Mi Padre Celestial dé la orden... Amada Mía: verás como terminará Roma."

"Sabe que ahora caen como la nieve las almas en el infierno... que lloren y sollocen amargamente... No se puede llamar ya a Roma la Santa... Tú los ves, lo ves claramente con tus propios ojos... Viven como bestias. Los hombres... No buscan aquí abajo más que el lujo, placeres y satisfacciones... y se dejan llevar de toda clase de deseos culpables... Y muchos se me quejan todavía de no poder llevar el peso de sus miserias. Pero si yo pudiera hablarte... quisiera abrirte Mi Corazón... Me vengaré... en ellos"

Según el Cardenal Sallotti, que tuvo acceso a todas las actas del proceso de beatificación, Nuestro Señor le mostró las tramas de las fuerzas secretas contra el alto clero. En una ocasión Él le dirigió palabras de fuego contra los sacerdotes que contaminaban los altares. Ella vio también el futuro castigo y al fin el triunfo de la Iglesia; Dios quiere purgar la tierra y su Iglesia, para lo cual está preparando una plantación nueva de almas desconocidas que operarán grandes y sorprendentes milagros (Mons. Sallotti, págs. 300-340).

Un testimonio inesperado (1879)

En un exorcismo, el 14 de febrero de 1879, el demonio se vio obligado a declarar: "Desde el Pontificado de Pío IX la Iglesia entró en una nueva fase de dolorosas pruebas. La Iglesia Militante tendrá que sufrir siempre un doble mal: exterior, por la persecución de sus enemigos; interior por la perversión de sus miembros. Desde Pío IX ese doble mal creció continuamente, debido a un asalto extraordinariamente fuerte sobre la tierra por parte de los espíritus infernales."

Después dijo: "Yo tengo más servidores que la Virgen de ustedes. Para ustedes -- agregó -- Ella es toda misericordia, para nosotros terrible; más terrible que su Hijo" ( Victoria de la Inmaculada -- Relatos de exorcismos, Viena, 1968, págs. 22 y ss.)

 
Santa Gema Galgani
(1878-1903)

Santa Gema: "Son necesarias víctimas para impedir el gran castigo que nos amenaza".
En la fiesta de Pentecostés, el año 1902, la santa tuvo una visión: Nuestro Señor le mostró la desgraciada situación de la Iglesia y de sus ministros. Un año antes, en 1901, Nuestro Señor le había dicho (octubre de 1901): "Hija Mía, que de ingratitud y malicia hay en el mundo! Los pecadores viven impenitentes y endurecidos en sus faltas. Mi Padre no puede soportarlos más. Las almas viles y débiles no hacen ningún esfuerzo para dominar la carne, las almas afligidas se desconciertan y desesperan; las almas fervorosas se entibian cada vez más; los servidores de Mi Santuario...; la indiferencia crece día a día y nadie se corrige".

En un éxtasis - místico , en mayo de 1901, Santa Gema oyó a Nuestro Señor:

"Yo tengo necesidad de una gran expiación, sobre todo por los pecados y sacrilegios con los cuales me ultrajan los Ministros de Mi Santuario. No eran los ángeles que rodean Mi altar, cuantos Yo hubiera ya aniquilado".

Ella se ofreció como víctima y murió el sábado Santo de 1903 (cfr. B. Sánchez, págs. 86-87).


San Benito José Labré, (1748-1783)

al respecto de la crisis de la Iglesia católica.
"Benito -- cuenta el P. Marconi, su confesor -- me ha hablado también de otras visiones que él tenía, mas siempre para acusarse como tentaciones. Así, él me ha expuesto que veía en fuego ya un lugar, ya otro, de aquellos donde había pasado en sus viajes por Francia... mas los hechos han bien probado que en lugar de tentaciones eran ilustraciones divinas representando en su espíritu el porvenir, bajo la forma de incendios que consumían ora un lugar, ora otro... yo debo acrecentar que más de una vez él me expone que me veía a mí y al Santísimo Sacramento, como cubierto de inmundicias, y diciéndolo, las lágrimas le corrían de los ojos. Él me repite aún estas palabras en su última confesión, y él terminaba siempre diciendo que 'la sola penitencia' podía desarmar la cólera de Dios... Me parece que yo no me alejaría mucho de la verdad si el 'vous' que usaba entonces el santo dirigiéndose a mí, se tomaba no como personal, mas como calificativo, de suerte que él hubiera querido hablar, no de mi persona en particular, mas en general de los sacerdotes que él veía cubiertos de inmundicias, para significar lo que sucedería en Francia en el orden sacerdotal, sea en lo físico, sea en lo moral".

Eleonora Mazza, abadesa de Monte Lupone, cuenta en carta al P. Marconi, después de la muerte de San Benito, que él hizo saber a las religiosas del monasterio de Santa Clara en Verona "que la Iglesia estaba amenazada de males más grandes aún que aquellos que la afligían y que él no los vería"


San Luis M. Grignion de Montfort,
(1673-1716)

"Desolatione desolata est omnis terra; la impiedad está sobre un trono; vuestro santuario es profanado, y la abominación entró hasta en el lugar santo..." ( Tratado de la Verdadera Devoción..., pág. 303).

 
Venerable Bartolomé Holzhauser
(1613-1658)

Sobre la crisis de la Iglesia dice:

"Dios dejará libre curso a su cólera ya anunciada, incluso en otras partes. No quedarán más que pocos hombres, los reinos serán destruidos, los principados serán aniquilados, las repúblicas disueltas, las gentes distinguidas rebajadas y casi reducidas a la mendicidad. El 'tigre' afligirá a la Iglesia y sobre la Tierra reinarán la más grandes de las miserias, una miseria que lanzará por todos lados la confusión"


Santa Brígida de Suecia

(1303-1373)

Nuestro Señor reclama a Santa Brígida por el estado de la Iglesia e incluso amenaza con irse a los paganos, abandonando a los cristianos y castigándolos. Extractos de una de sus visiones y conversaciones con Nuestro Señor:

"Delante de todo el ejército celestial el Padre Eterno dice: 'Me quejo delante de vosotros de que desposé a Mi Hija con un hombre que la trata muy mal, y le sujeta los pies en un cepo, hasta que se le secan y quedan extenuados'. Respondió el Hijo: 'Esa es, Padre Mío, la que Yo redimí con Mi Sangre, y recibí por Esposa, pero que ahora tratan de arrebatármela violentamente'. Enseguida, dijo la Santísima Virgen: 'Vos Padre Eterno, Sois Mi Dios y Mi Señor, y traje en mis entrañas a Vuestro Bendito Hijo, que es verdadero Hijo Vuestro y verdadero Hijo mío. Mientras viví en el mundo hice vuestra voluntad, hacedme merced de apiadaros de Vuestra Hija'. Después decían los ángeles: 'Vos Sois nuestro Dios y Señor, y en Vos tenemos todo nuestro bien, y no necesitamos otro que a Vos. Cuando nació Vuestra Hija la Iglesia, todos nos alegramos, y ahora con razón podíamos entristecernos porque la vemos en manos de quien tan vil y afrentosamente la trata, compadeceos de Ella por vuestra gran misericordia, pues es mucha su miseria, y no hay quien la consuele, ni la libre, sino Vos, Señor Dios Omnipotente...'" ( Celestiales revelaciones..., págs. 61-62).


San Pedro Celestino
(1251-1296)

Dice lo seguinte: "Antes que la Iglesia sea renovada, Dios permitirá que el trono de San Pedro sea vacante".


Profecías de Santa Hildegarda
(1098-1180)

Sobre la crisis religiosa en la Iglesia y la restauración del orden cristiano:

"Que la justicia, la honestidad de las costumbres y la dignidad de las virtudes restauradas por los profetas después del diluvio hasta la venida de Jesucristo, y después de ellos por los apóstoles y doctores de la Iglesia, que brillarán por mucho tiempo, se depravarán en lo sucesivo: pero que después de aquellos días malos recobrarán su antiguo brillo entre los hombres antes del fin de los tiempos y después de grandes tribulaciones"

Castigo de Dios sobre los malos pastores:

"Tomando a su cargo la causa de la justicia, el soberano Juez castigará a los prevaricadores y, sobre todo, a los malos pastores de la Iglesia, permitiendo que se les despoje de sus bienes temporales, antes de reducirlos por medio de las tribulaciones. Purificado por fin con tantas pruebas, cada orden, eclesiástica y seglar, recobrará su fervor y dignidad primera"

 
Profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres

 
Sor Mariana de Jesús Torres

(1563-1635)

"El ángel de la guardia le dice: 'Vendrán tiempos amargos en que se habrá dejado el Oficio Parvo, y se habrá debilitado el espíritu. ­Ay! de aquellos que hayan tomado parte en esto'"
Nuestra Señora del Buen Suceso: "Este Monasterio será muy perseguido en los siglos venideros, llegando la persecución al extremo de atentar contra la vida de mis hijas. No consiguiendo eso, trabajarán con tenacidad infernal, por su extinción, valiéndose de religiosos y de la autoridad Superior. Sin embargo, como nada pueden los hombres contra las obras de Dios tendré en este mismo solar hijas dignas de mi amor".


LAS SECTAS MASÓNICAS y la corrupción de las costumbres

Nuestra Señora le anuncia la total decadencia de la fe a fines del siglo XIX hasta más allá de la mitad del siglo XX:
"Al finalizar el siglo XIX y hasta un poco más de la mitad del siglo XX, en la hoy colonia, y en la entonces República del Ecuador se desbordarán las pasiones y habrá una total corrupción de las costumbres por reinar Satanás en las sectas masónicas, las que tenderán principalmente a corromper a los niños de estos tiempos, el sacramento del Bautismo lo recibirán difícilmente, la Confirmación de igual manera, el sacramento de la Penitencia solo cuando permanezcan en las escuelas católicas, las que pondrá el diablo todo empeño para destruirlas valiéndose de pésimas autoridades , el de la Comunión de igual manera.